Nuevas opciones de financiación para empresas emergentes


Para una startup, la búsqueda de capital siempre es un reto y el mejor modo de aprovechar el tiempo es saber dónde acudir para encontrarlo. La fase en la que se encuentre la incipiente empresa es muy importante a la hora de decidir qué camino seguir para impulsar su crecimiento.

La opción de financiación más cercana para la mayoría de las nuevas empresas es la de family, friends & fools (FFF). “El estadio ideal para pedirla es cuando tienes un plan de negocio completamente desarrollado,  no una idea”, apunta Álex González,  gerente de inversiones en Lanzadera y Angels, compañías privadas que apoyan emprendimientos desde la inversión y el asesoramiento. Este capital es la semilla para ponerlo en práctica y suele influir en la suma invertida, en gran medida, el tema emocional. “Con que encuentren que la idea tiene más o menos sentido, te van a apoyar”. Sin intereses que pagar, sin ceder parte del accionariado de la empresa pero también sin la necesidad de contactos del sector.

El crowdfunding está dirigido para el producto ya desarrollado como idea y con un prototipo. “Tienes más probabilidades de éxito cuando es un producto de consumo, sobre todo si tiene un atractivo tecnológico”, destaca González. Algunas empresas, como la española Closca, consiguieron vender miles de productos en Kickstarter tan sólo teniendo claro el diseño y registrando la patente. “Es una de las opciones más interesantes porque cuando consigues la financiación, ya tienes cubierta la producción”.

Algunos de los problemas más peligrosos en el crowdfunding es no calcular bien los costes de producción y defraudar a mucha gente que había colaborado con el proyecto. También es importante saber elegir bien una plataforma que tenga impacto y sea adecuada a la materia, además  de escoger el ticket adecuado para que la gente financie el producto. Eso sí, es fundamental que esta acción no quede en eso únicamente, sino que tenga un plan y un modelo de negocio detrás.

Este método también es factible para productos ya terminados. “Esto es algo que se ha hecho mucho en Francia con discos de música. Se tiene el disco ya grabado, tienes el producto y haces la campaña de promoción. Al tener el componente emocional de estar apoyando es más fácil provocar la compra a encontrarlo en un lineal”.

Crowdlending, un área por explotar

Dentro del crowdfunding, se diferencia el crowdlending (préstamos entre particulares y empresas, sin intermediación bancaria), otra opción para la financiación. Sin embargo, todavía hay pocos proyectos que se dediquen a esto, pocas startups se pueden beneficiar de ello y el interés suele ser alrededor del 15%. “No se ha creado cultura”.

Dentro de esta área también se encuentra el equity crowdfunding, a través del cual un grupo de inversores compra directamente acciones de la empresa, aunque tampoco se ha desarrollado demasiado aún. Esto implicará que todos los que participen de esta etapa obtendrán parte de los beneficios que se generen a futuro. “Al estar el FFF, el crowdfunding, los business angels y las aceleradoras, es difícil que penetre”, apunta. “Entre un equity y un crowdfunding siempre elegiría el segundo”. De hecho, destaca que un business angel (un particular que invierte, desde el comienzo, generalmente a cambio de acciones), a pesar de que también se quede un porcentaje, te permite tener contactos.

Si lo que se busca es un business angels, éstos suelen invertir en las primeras etapas de los proyectos. “En Angels, cuando son startups con un alto componente tecnológico de I+D entramos cuando aún no se han hecho ventas o no se ha validado el modelo de negocio, no así en otros sectores como el textil o el gastronómico”, apunta. Aunque entiende que abrir un restaurante o una tienda es difícil, no es necesario ese primer empujón para realizar las primeras ventas que pueden hacerse de forma online, a través de un e-commerce, y luego expandirse. Hay que mirar bien en qué invierten y elegirlos al respecto.

Para llegar al venture capital o capital riesgo, hay que tener un trade record de meses o años en los que se pueda observar que el proyecto se ha desarrollado muy bien. “No hace falta en la mayoría de ellos haber alcanzado el punto de equilibrio porque los inversores pueden entrar para cubrirlo, pero sí es necesario ver que el proyecto tiene una trayectoria”. Eso sí, también apunta a que se debe de tener en cuenta el equipo. “Una persona sola puede convencer a los FFF o a una aceleradora, pero a un venture capital es difícil sin tener cubiertas todas las áreas clave”.

Aceleradoras para llegar más rápido

Cabe distinguir entre aceleradoras e incubadoras. Las incubadoras tienen un carácter público y sin espíritu lucrativo. “No tienen un programa cerrado y puedes estar el tiempo que quieras”, apunta. “Lo normal es estar en una aceleradora y pasar a una incubadora”. A menudo, las aceleradoras dotan de inversión a las startups que están en su programa pero no es una buena señal el dedicarse a conseguir financiación yendo de una a otra. “Muy mal le tiene que ir a un proyecto que está en varias aceleradoras que no coinciden en el tiempo”, apunta González.

Para que los inversores te quieran no es necesario pasar por ninguna aceleradora, aunque puede facilitarlo. “Al final lo que importa es la tracción”, asegura. Pone de ejemplo a la empresa de Elche Hawkers creada por cuatro amigos de entre 24 y 28 años. “Crearon un marketplace que no triunfó y luego encontraron el nicho de las gafas de sol, facturando en 2014 15 millones de euros”. No pasaron por ningún sitio y los inversores están locos por entrar en el proyecto. “La clave es encontrar al cliente y financiarte a través de él”.

La banca, renaciendo para las startups

“La financiación bancaria todavía hoy sigue siendo una de las vías más difíciles de financiación para una startup, pero las cosas están cambiando”, asegura González.  “Antes sacar un crédito para este tipo de proyectos era difícil, ahora tenemos a los bancos haciendo cola en la puerta de Lanzadera porque ya han cumplido con todas las normas y están con dinero fresco”.

Asegura que la posición es mucho más favorable y que algunos bancos están cada vez más predispuestos. Sin embargo, lo destaca como peligroso porque el business angel no te pone fecha de inversión y corre el riesgo contigo, sin embargo el dinero al banco hay que devolvérselo. “Yo no recomiendo a los proyectos que acudan a financiación bancaria cuando están lejos del punto de equilibrio”, explica González. Por eso reivindica a las empresas que ayudan a los emprendedores a conseguir estas ayudas y que se quedan un porcentaje de ellas si finalmente acaban concediéndosela.  En Lanzadera recomiendan que la financiación sea a cuatro escalas: cliente-inversores-financiación pública y bancos.

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