Microfinanzas se duplican, pero regulación entorpece


La cantidad de microempresarios con acceso a servicios financieros se duplicó en los últimos tres años.

El total de clientes del sector microfinanzas que era de 12.070 en 2010 asciende a 27.136 a septiembre de 2013. En tanto la cartera de microfinanzas pasó en ese período de $ 381 millones a $ 902 millones.

El departamento de Montevideo es el que tiene la mayor cantidad de clientes con 14.607 que componen una cartera de $ 449,5 millones. Le sigue Canelones con 4.088 clientes y una cartera de $ 106,6 millones. En tercer lugar aparece Rivera con 1.228 clientes que totalizan $ 21,5 millones, y en cuarto lugar se ubica Tacuarembó con 1.219 clientes y una cartera de $ 21,3 millones. En quinto lugar aparece San José con 1.008 clientes y y $ 41,9 millones.

Los datos fueron divulgados ayer durante la presentación del balance final del Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo que lleva adelante la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), y que promueve la inclusión financiera de las micro y pequeñas empresas.

En la presentación el presidente del Banco República (BROU), Fernando Calloia, sostuvo que uno de los mayores problemas que ha tenido que enfrentar el sector microfinanzas es la falta de una normativa específica.

“La regulación no se adapta a la temática de microfinanzas y es similar a la regulación bancaria para dar un crédito a una empresa de US$ 20 millones de dólares, cuando estamos prestando US$ 1.000 en promedio”, afirmó.

Calloia agregó que las empresas de microfinanzas por su propia metodología no pueden prestar a las tasas de interés que prestan los bancos en moneda nacional. “En ese entorno empresas de microfinanzas directamente no pueden hacer microfinanzas. Entonces República Microfinanzas arroja pérdidas millonarias en dólares porque no puede adecuar su tasa de interés. Recién ahora se está adecuando la tasa regulatoria a lo que puede ser una tasa de microfinanzas. Y por tanto ahora estamos tendiendo al equilibrio financiero”, dijo.

El presidente del BROU marco como un tercer punto de preocupación el hecho que si se solicita un microcrédito en un banco no se paga IVA sobre la tasa de interés, a diferencia de lo sucede en las empresas de micro finanzas.

“Si no tuviéramos el apoyo de la oficina de microfinanzas de OPP seguramente hubiésemos largado la toalla mucho antes, porque es muy difícil enfrentar todas las dificultades que uno tiene para un resultado económico que además es deficitario”, agregó.

El programa de OPP impulsa proyectos y emprendimientos, asesora y facilita herramientas financieras, y a través de diferentes actividades e iniciativas procura reducir diferencias entre las micro y pequeñas empresas (mypes) que ofrecen productos y quienes los demandan.

Desde el 2007 lleva invertidos US$ 12.3 millones, que se distribuyen 27% en los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú; 22% en Canelones y Montevideo; 19% en Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado; 14% en Río Negro, Soriano y Colonia; 13% en Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo; y el restante 6% en Durazno, Flores, Florida y San José.

El desglose de la distribución de la inversión, por tipo de institución, comprende 51% a instituciones micro financieras (cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones sociales y empresas administradoras de crédito), 35% a instituciones de apoyo a mypes (de capacitación, académica y asistencia técnica) y 14% a entidades identificadoras (gobiernos departamentales, municipios).

El coordinador del Área de Políticas Territoriales de OPP, Marcos Otheguy, sostuvo que “la idea es dar continuidad a tres líneas de trabajo como la planificación estratégica vinculada al desarrollo local, contribuir a los procesos de planificación territorial y el fomento productivo e innovación”.

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