Los riesgos de apostar al Bitcoin


Se reactiva el debate sobre la más famosa moneda virtual. Sus impulsores sostienen que el sistema es seguro y confiable. Otros advierten sobre su falta de respaldo legal y la volatilidad de su cotización. Dudas y certezas sobre la nueva estrella de Internet.

El 21 de abril, la red social Taringa! informó de un acuerdo con Xapo, el nuevo emprendimiento del ex Patagon Wenceslao Casares, cuyo objetivo primordial es promover el uso del bitcoin, la más conocida de las monedas virtuales que circulan exclusivamente por Internet. La iniciativa es original: propicia el pago (en bitcoins, obviamente) a los usuarios de Taringa! que generen contenidos rentables. Si bien el monto de la inversión no es significativo (US$750.000), la movida reactivó el debate sobre la verdadera naturaleza del bitcoin, que divide opiniones entre los que advierten sobre su naturaleza especulativa y su falta de respaldo legal y los que creen que será la moneda universal más confiable y estable de todas.

El acuerdo entre Taringa! y Xapo (una empresa proveedora de billeteras virtuales) consiste en remunerar a los usuarios de la red social que publiquen notas, artículos, opiniones, entre otras cosas, con una parte de los ingresos publicitarios que generen. Los fondos invertidos por Xapo, inicialmente, “son para redistribuir entre los que generen contenidos de calidad”, explicó Hernán Botbol, cofundador de Taringa!, una red social que, aseguran, cuenta con 75 millones de usuarios únicos mensuales.

Su principal dificultad, dijo Casares, es la falta de contenidos atractivos y originales, que promuevan el interés de los visitantes. “Ellos son muy concientes de eso”, señaló. En este punto, el acuerdo es de mutuo beneficio: la necesidad de Taringa! es tener publicaciones de interés. Y para Xapo, que intenta posicionarse como un banco de bitcoins, es publicitar los beneficios de esa moneda virtual.

El bitcoin, sin embargo, afronta diversas dificultades, sobre todo, explicar su origen y operatoria. “El bitcoin es más una curiosidad que algo relevante”, introduce el economista Pedro Rabasa, de Empiria Consultores. La escasa relevancia en la economía (hay sólo 12 millones de tenedores en el mundo) no elimina los riesgos, como la volatilidad de su precio. Entre fines de 2013 y febrero de 2014, su valor pasó de US$100 a US$1.000, para luego caer a US$625. Hoy, la paridad con el dólar ronda los US$240, en un sube y baja constante.

“En promedio, se realizan 200.000 transacciones diarias por cerca de US$50 millones. Claramente esto no representa ninguna amenaza”, interpreta Miguel Boggiano, CEO de Carta Financiera. Se refiere a la economía global y no a inversores individuales, el flanco más vulnerable en cualquier práctica especulativa. En este sentido, varios países lanzaron alertas y advertencias (China, Estonia, Lituania e Indonesia, entre otros) sobre la falta de respaldo legal. Y Rusia directamente lo prohibió.

Para sus impulsores, las alarmas son injustificadas. Reconocen la alta volatilidad del precio, pero dicen que eso es algo pasajero. Argumentan, además, que el bitcoin es un activo que hoy está muy barato y que podría alcanzar en pocos años valores siderales. “Es cierto que el bitcoin es muy volátil, pero es una nueva moneda. En 1992, conectarse a Internet también era difícil. Igual, el bitcoin viene subiendo consistentemente. Y de 5 a 10 años valdrá entre US$500.000 y US$1 millón”, pronosticó.

El antecedente más recordado de Casares es Patagon, una promesa de banca virtual creada a fines de los 90 junto a Constancio Larguía, que terminó mal. En 2000, lograron venderle el 75% del servicio financiero online al grupo español Santander por U$S476 millones, dinero que en gran medida se esfumó tras la quiebra de la firma. Casares, hoy, vive en California y fundó hace dos años Xapo, su nueva empresa basada en el bitcoin.

El bitcoin nació en 2009 a partir de la teoría de un grupo de programadores conocidos como “Satoshi Nakamoto”. En realidad, es un código encriptado, con emisión planificada. Se trata, dicen sus impulsores, de una tecnología inviolable que no cuenta con respaldo de ningún gobierno ni entidad oficial. Esto que para algunos es una ventaja, para otros es un riesgo. No hay que ir demasiado lejos: la compra venta de bitcoins se realizan en sitios web especializados. En febrero de 2014, Mt. Gox, que operaba en Japón, impidió sorpresivamente el retiro de fondos, quebró y sus responsables fueron enjuiciados.

Boggiano, de Carta Financiera, dice que “la idea del bitcoin es buena”, pero que “su instrumentación es compleja”. En su opinión, su principal falencia es la adopción, es decir, que la gente lo acepte como medio de pago. “Yo no digo que sea un disparate, digo es que es muy temprano para decir que finalmente sea aceptado”. De todos modos, el economista cree que el bitcoin, con respecto a las monedas tradicionales, tiene una ventaja objetiva porque se puede transferir dinero de manera ágil y sin costos: “Eso está fuera de discusión”.

En Argentina, Ripio.com es una de las plataformas donde se puede comprar y vender bitcoins. Su fundador, Sebastián Serrano, cuenta que realizan 20 operaciones diarias en promedio y tienen unos 1.000 usuarios registrados. Sobre el bitcoin, este joven programador no duda: “Es el dinero del futuro” y agrega que en el país ya existen unos 100 comercios que lo aceptan. No deja de ser una curiosidad el cartel de advertencia de Ripio.com: “Comprar y vender bitcoins puede ser una actividad riesgosa. Por favor, utilice su juicio para tomar la decisión de comprar o vender”.

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