Las nuevas finanzas se llaman Big Data


El manejo de los datos ofrece nuevas formas de hacer negocios. Las organizaciones que no se suban al tren de la innovación, corren el riesgo de quedarse atrás, porque Big Data no es sólo una estrategia  para competir, lo será para sobrevivir.

Por Manoel Gadi

Hoy prácticamente todo el mundo entiende que el big data está revolucionando el ámbito de la empresa y de la economía. Y todos entienden que harán falta profesionales, los llamados data scientists, que entiendan y manejen el big data dentro de sus empresas, de la misma forma que el director de recursos humanos entiende y gestiona el valor del capital humano de su organización. Algunas escuelas de negocio ya han desarrollado programas de posgrado especializados en big data & business analytics para responder a la demanda de profesionales por parte de las empresas.

Pero muchas empresas todavía consideran al big data como una herramienta para el negocio y no como el core de su negocio. Lo entienden así porque la progresiva digitalización les ha hecho ser más eficientes y competitivos y creen que la tecnología big data será una tecnología más que contribuirá al desarrollo del negocio, que seguirá siendo el negocio de toda la vida.

Sin embargo, estas empresas se equivocan al pensar que pueden seguir siendo empresas offline revestidas de carcasa digital. El big data está creando nuevas empresas, nuevos competidores y nuevas formas de entender la economía. Nuevos servicios que estaban sólo vedados para unos pocos pero que nuevos agentes están empezando a ofrecer. En este sentido, los servicios financieros o de banca son algunos de los que más deberían mirar en qué se está trabajando a partir de big data.

En países con un alto grado de dependencia bancaria, en que la gran mayoría de la financiación de empresas proviene de la banca tradicional, la irrupción de nuevos agentes y nuevos servicios de intermediación (financiación alternativa) que no están bajo el paraguas de los bancos y cuyo origen es puramente digital, podría cambiar el escenario: han nacido de la tecnología y a través de ella ofrecen sus servicios, y la gran mayoría basa su negocio en el big data.

El negocio de los bancos se basa en captar ahorro y prestar dinero y cobran por estos servicios un interés que, en algunos casos, viene determinado por el grado de solvencia del prestatario. Toda la vida se ha hecho así y los bancos tienen muy buenos sistemas para controlar y determinar la capacidad de pago o devolución de deudas de sus clientes.

Sin embargo, esa información es sólo una décima parte del volumen de información total que hay en la red. Una información que es pública y a partir de la cual se pueden extraer múltiples variables que también podrían determinar nuestra credibilidad, solvencia o capacidad de pago.

A través del rastro que dejamos en internet (redes sociales, teléfonos, grupos de interés, etc.) se pueden determinar múltiples variables que podemos poner al servicio de nuestro negocio. Son los proxys (información alternativa) que, si son bien trabajados, eliminarían la aparente ventaja competitiva que tiene la banca u otros sistemas de pago.

El desafío de estos nuevos proxys se halla en entender los métodos analíticos que se deben aplicar para excluir el 99% de toda esa información que resulta innecesaria para nuestro negocio. El objetivo sería lograr descubrir cuál es ese 1% de toda la información online que tendrá el mismo valor que tienen para un banco los datos de los que se sirve para ofrecer sus servicios. Es sobre esta información en la que se sustentan algunos de los nuevos negocios financieros digitales y que, basados en big data, están empezando a ofrecer nuevos servicios más allá de los bancos: Comparación de precio, soluciones de gestión de finanzas personales, crédito para las compras online, pagos aplazados, financiación para empresas, crédito e inversión entre particulares a través de plataformas persona-persona o, en el terreno empresarial, otorgar una calificación crediticia o de solvencia a una compañía.

Utilizar técnicas de big data permite reforzar los modelos de rating de empresas, aprovechando la información extraída de su presencia online, del page rank de la web corporativa o de otras métricas de su presencia y reputación online. Todo ello puede influir, para bien o para mal, en su calificación de rating. Son servicios cuyo esquema se fundamenta en que son digitales, en la ausencia de intermediarios, en el internet de las cosas y el big data y en que ofrecen servicios rápidos y adaptados a múltiples necesidades y particularidades.

El Big Data ayudará a las entidades financieras a competir con los nuevos entrantes. Las entidades financieras saben que la innovación no es algo que es bonito tener sino que es una necesidad básica para la futura competencia.  Big Data es el potencial habilitador para una innovación efectiva y más rápida, pero la tecnología no puede hacer el cambio positivo por sí misma. Los grandes inhibidores para el cambio son culturales, organizacionales y regulatorios y las organizaciones tendrán que cambiar para que la tecnología pueda producir el gran cambio.

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