Las cuentas de ahorro no aseguran la inclusión financiera


En el mundo, el número de no bancarizados se redujo un 20% entre 2011 y 2014. Sin embargo, la inclusión financiera en América Latina y el Caribe requiere que ahora las personas utilicen sus cuentas para algo más que retirar efectivo.

Recientemente, el Banco Mundial publicó el Global Findex Database 2014 que mide el grado de inclusión financiera en el mundo. El resultado más importante es que, entre 2011 y 2014, 700 millones de adultos se convirtieron en titulares de una cuenta bancaria. Como resultado de ello, el número de no bancarizados se redujo en 20%. Sin duda, un gran progreso. Sin embargo, todavía queda mucho por avanzar porque, a pesar de los logros, todavía existen 2 mil millones de personas que están totalmente desconectadas del sistema financiero.

En América Latina y el Caribe, entre 2011 y 2014, el número de personas con cuentas de ahorro bancarias o virtuales se incrementó en 40% alcanzando los 237 millones de personas en 2014. En dicho período, más de 60 millones de personas (más del 12% de los adultos en América Latina y el Caribe) se convirtieron en titulares de una cuenta de ahorros.

El problema en la región ya no parece ser que la gente acceda a las cuentas de ahorro. El problema actual es que las personas las utilicen para algo más que para retirar efectivo. Para que se pueda decir que un ciudadano está incluido financieramente en la economía, este no solo debe tener una cuenta de ahorros sino que debe ser capaz de ahorrar, acceder a préstamos si lo requiere o comprar seguros que lo cubran contra los distintos riesgos a los que está expuesto.

Actualmente, a pesar del importante incremento del número de cuentas de ahorro, el acceso de los ciudadanos a más servicios financieros es muy pobre. Por ello difícilmente se puede afirmar que la inclusión financiera ya se ha producido o que se encuentra muy cerca.

En gran medida, el fuerte incremento en el número de cuentas de ahorro puede atribuirse al sistema de transferencia monetarias gubernamentales vigente en un gran número de países de la región. No es ninguna sorpresa, entonces, que el mayor impulso al crecimiento de las cuentas de ahorro se haya registrado en países como Argentina y Venezuela, países donde el Estado tiene un a gran participación en el sector financiero.

Es decir, todavía queda mucho por avanzar en materia de inclusión financiera en América Latina y el Caribe en general y, en el Perú, en particular. Así, por ejemplo, a pesar de todos los avances descritos, en Perú solo el 29% de los adultos, el 22% de las mujeres y el 18% de las personas que viven en el 40% de ingresos más bajos de la población, cuenta con una cuenta de ahorros. El promedio mundial es 62%. Los medios de pago electrónicos pueden jugar un rol importante en acelerar cada vez más el proceso de inclusión financiera.

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