La RSC de las empresas, muy valorada por los consumidores jóvenes


Según una encuesta, el 62% de los millennials prefiere comprar a empresas solidarias. Las compañías empiezan a aprovechar la Responsabilidad Social Corporativa como una estrategia de marketing.

Puede parecer un comentario un poco frívolo pero la responsabilidad social corporativa, además de ser beneficiosa para la sociedad por sí misma, también vende y funciona como una excelente estrategia de relaciones públicas.

Así se comprueba en una encuesta entre 2000 consumidores y 700 empresarios británicos realizada por la agencia Forster Communications. Un 64% de los consumidores considera que las empresas deberían colaborar con ONGs para ayudar a resolver problemas sociales y medioambientales. Además, el porcentaje se elevaba al 75% entre los millennials, descendiendo al 52% entre la tercera edad. De ahí podemos implicar que los más jóvenes sí son más solidarios, y que cada vez se le dará más importancia a la responsabilidad social corporativa.

Y no es sólo que los encuestados crean que las empresas deben colaborar, es que además un 48% preferiría comprar productos que fuesen resultado de esa colaboración entre una compañía que les gusta y una ONG, y el porcentaje se dispara hasta el 62% entre la juventud. Además, uno de cada dos es más proclive a mantenerse fiel a una empresa con un alto nivel de responsabilidad social.

¿Y qué opinan los empresarios? Pues están de acuerdo, al menos de palabra. Entre 700 encuestados, un 57% afirmó que las empresas deberían hacer más para ayudar a la sociedad. El porcentaje también sube hasta el 82% entre los menores de 35 años.

En cuanto a las áreas en las que creen que deberían implicarse, las más populares entre los empresarios están relacionadas con el empleo (80%), las comunidades locales (71%) y la ecología (68%), mientras que las que menos convencen son la ayuda a personas que viven en la calle (21%) y el cuidado de ancianos (28%).

Según la CEO de Forster, “Muchos consumidores quieren que las empresas se involucren, y están dispuestos a premiar a aquellas que lo hacen. Estos hallazgos deberían suponer una llamada de atención para aquellas compañías que no creen que sea su labor abordar las cuestiones sociales y medioambientales”.

Aunque se trata de datos británicos, que no se pueden extrapolar directamente a la realidad de todos los países, lo cierto es que todo parece indicar que estamos ante una tendencia global en la que, especialmente los más jóvenes, apuestan por una compra responsable, y exigen (y esperan) más de las empresas.

Por ejemplo, un estudio de Forética del pasado año arrojaba resultados muy similares en España. El consumidor, en condiciones de igualdad de precio, tiende a preferir el producto solidario, y un 20% está dispuesto a pagar un poco más si parte del dinero va a ir destinado a labor social, o si se trata de una empresa que sabe que es responsable socialmente.

Así, más allá de la colaboración con las ONGs, se exige también responsabilidad social en el propio desempeño de su actividad. Un 69% valora que las empresas respeten el medioambiente, y trabajen y se relacionen con otras empresas. Y para un 68% es importante que la empresa ofrezca buenas condiciones a sus empleados.

Por otro lado, los trabajadores también prefieren formar parte de empresas responsables, y aquellos que lo hacen se sienten más involucrados con la compañía.

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