La promesa -todavía incumplida- del pago móvil


Después de varios años de idas y venidas, 2015 bien podría ser recordado como el año en el que billeteras electrónicas, plataformas de pago online y criptomonedas despegaron y se volvieron mainstream.

Por Florencia Pulla

Contar la historia del dinero es también contar la historia de la humanidad. Recorrimos un camino largo del trueque a las tarjetas pero todavía falta más. Con el avance implacable de Internet y la popularidad de celulares inteligentes y de los llamados wearables, los dispositivos para que el dinero virtual emerja como el ganador en este siglo están en la mano -y las muñecas- de los consumidores. Pero durante los últimos cinco años, las promesas de billeteras electrónicas y aplicaciones que permitan comprar desde un viaje en taxi hasta un kilo de helado con el celular o el reloj han sido poco más que un sueño; el tema recurrente en eventos internacionales sobre movilidad pero no parte de la vida diaria del hombre común.

Pero parece que 2015 es el año en el que podrían despegar. Aunque tímidamente, que dos titanes de la tecnología hayan lanzado billeteras electrónicas en sus dispositivos smart mueve el bote para que otros actores -desde las tradicionales tarjetas de crédito hasta startups de pagos o empresas vendedoras de Bitcoin- se suban a la ola. Google hace años viene desarrollando el prototipo de su Google Wallet y tiene contratos con grandes retailers, como la farmacia Walgreens, para que acepten pagar vía celular consumos menores. Pero el batacazo lo dio Apple cuando, en conjunto con la nueva versión de su iPhone y su nuevo reloj, decidió lanzar Apple Pay. Durante meses se mantuvo el proyecto en total hermetismo pero, finalmente, su alianza con bancos, tarjetas de crédito y grandes tanques de consumo masivo -McDonald’s estuvo entre los primeros en prenderse rápido a la tendencia en Estados Unidos- dio resultados.

En cinco años

Tanto es así que The Nilson Report concluyó que en ese país el uso de dinero papel podría caer 34% en los próximos cinco años. Ni hablar de instrumentos más anacrónicos como el cheque o las transferencias bancarias. En contraposición, el uso de tarjetas de crédito y débito, de la mano del comercio electrónico, podría aumentar 65% y 49% respectivamente y Pay Pal, que se encarga de la transferencia de dinero virtual entre personas, 61%. Nada mal.

“El mundo está en un momento de cambios, de ruptura y hay muchas experiencias que están desafiando la forma en que el mercado da solución a las necesidades de los clientes, incluso la manera en que los negocios operan. Netflix hoy es el proveedor global de entretenimiento, por ejemplo, y por la inclusión de este jugador el consumidor se vio beneficiado en cuanto a conveniencia y precio. Uber transformó la experiencia de consumo de taxis y eso obligó al mercado a reacomodarse. Estos servicios aparecieron porque había una demanda real de los ciudadanos y lo mismo está pasando en este momento en el mundo de los pagos”, explica Javier Buitrago, Country Manager de Pay U Latam, un equivalente a Pay Pal que facilita la transacción de dinero virtual entre vendedores y compradores en la Web. Buitrago explica que incluso en economías donde la bancarización no es total, como Kenia, hay experiencias positivas de compras con dinero virtual que incluyen herramientas más rudimentarias como el SMS. “No es una billetera, pero el servicio tiene una penetración del casi 40% en un país que casi no está bancarizado”, explica.

Es que si el móvil es casi una extensión del cuerpo, una mano artificial por donde mucha de nuestra vida pasa, resulta lógico que sea el dispositivo elegido para concretar, también, muchos de nuestros pagos. La conveniencia del home banking le ganó a las sucursales y así también las billeteras virtuales le pueden ganar la pulseada al dinero. ¿O no?

De la mano del e-commerce

Quizás uno de los impulsores más grandes de esta tendencia no sea, siquiera, un ente físico. El comercio electrónico, que se viene desarrollando hace más de una década con un crecimiento que hace llorar a sus pares de ladrillo y cemento, necesitó siempre de las tarjetas de crédito para poder llevar a cabo su plan de negocios: si la idea era vender por Internet en los grandes marketplaces, que hoy dominan el comercio por la Web, había que encontrar una manera de que las personas pudiesen pagar sin riesgo alguno. Las tarjetas tuvieron que aggiornarse, claro, y hoy es más seguro comprar por Internet que, incluso, entregar plástico en mano.

A medida que ganaban terreno, los marketplaces entendieron que era fundamental contar con un servicio que permitiese el pago mediante la propia plataforma. Así lo entendió MercadoLibre cuando, sólo cinco años después de haber despegado, lanzó MercadoPago. Hoy cuentan con una aplicación -que en seis meses tuvo más de un millón de descargas- con la que se realizan miles de transacciones al mes y cuyo principal motor son las compras en MercadoLibre pero también las transferencias de dinero entre personas, y terminar de pagar compras en plataformas que nada tienen que ver con MercadoLibre. Groupon, por ejemplo, permite pagar sus cupones mediante la app sin salir de su entorno nativo. Compite con apps como las de Pay U, que permiten exactamente lo mismo, convirtiéndose en un jugador en el campo de pagos más allá de su rol como marketplace.

Paula Arregui, VP de MercadoPago y un cuadro puro de MercadoLibre que está desde hace 15 años en la compañía, entendió desde el principio que había que abrirse y ampliar el horizonte de MercadoPago en un contexto en el que el dinero digital se vuelve cada vez más importante. “Había que eliminar la fricción en las transacciones porque esa era la primera barrera de entrada que tenían, hace unos años, quienes recién estaban empezando a vender y comprar online. Más allá del procesamiento de pagos, había que darle un valor adicional a la herramienta y encargarse de la seguridad, de los tiempos… pagar no es la parte más glamorosa de la compra online y, si el proceso es más fácil, era ganancia para todos”. .

El tiempo le dio la razón. La difusión de los celulares inteligentes le está dando un envión más que importante al e-commerce en el país y en el mundo. Hoy, 16% de quienes se registran en MercadoLibre, por ejemplo, lo hacen a través de su celular. “Mobile crece sin dudas y para nosotros es el futuro de la navegación en e-commerce. Hay una oportunidad para poder captar a un público joven, un nuevo segmento de consumidores, que quizás está más acostumbrado a su celular que al uso de una computadora. Y además, al ser jugadores online, no prestarle atención a esta tendencia sería arriesgado. Si no nos adaptamos, si no vemos lo que viene, el riesgo es perder parte de todo lo que se construyó. Somos, ante todo, una empresa de tecnología y tenemos claro dónde va la gente. La idea de conseguir nuevas oportunidades de negocios también nos mueve”, explica Arregui.

“El futuro es mobile -dice Buitrago que desde Pay U facilita que empresas puedan aceptar pagos online- y hay que darle al usuario la misma experiencia independientemente de dónde esté conectado. Además de trabajar en e-commerce, también estamos en el mundo físico con Pay U Swipe que funciona de la misma manera que trabaja Square en Estados Unidos, mediante un lector de banda magnética que funciona desde el celular y permite hacer transacciones en el momento”.

Billeteras, pero no en el bolsillo

Pay U Swipe es una herramienta para el comercio electrónico pero también podría serlo para el comercio real, en tanto remite a las billeteras electrónicas que tanto interesan a gigantes como Google o Apple. Pagar con el celular en lugares físicos es una estrategia con la que ya tentó Monedero con sus tags para el subte o para comprar productos en retailers seleccionados mediante deducciones directas en cuentas bancarias asociadas al tag. Pero que todavía no encuentra muchos adeptos locales. Más allá de sugerir anuncios que podrían llegar a fin de año, ningún jugador -ni bancos ni tarjetas ni plataformas- cuentan qué se está cocinando.

“En Estados Unidos, Pay Pal funciona en un entorno digital pero también en muchas tiendas hay dispositivos para pagar que incluso interactúan con la billetera del cliente y le ofrecen promociones o le avisan al vendedor qué clase de perfil de cliente está entrando a su comercio. La oportunidad que presenta el concepto de billeteras electrónicas está en que más gente empiece a pagar con dinero digital, que se convierta en un cambio cultural”, apuntan desde MercadoPago.

“La adopción de tecnologías NFC, que es en concreto de lo que se tratan las billeteras electrónicas, es una cuestión de tiempo”, apunta Hernán Romañach, gerente de Nuevas Plataformas de Pago de Prisma Medios de Pago, la empresa detrás de Visa, Monedero y Pagomiscuentas. “Cuando se dispararon las ventas de celulares, las operaciones por ese medio también crecieron geométricamente. Eso significa que la gente ya está preparada para esos cambios y que el limitante está en la adopción rápida de esa tecnología”. Y da un ejemplo puertas adentro: hace tiempo que desde Prisma están desarrollando una aplicación que permita, mediante el escaneo de una foto de boleta de servicio, poder pagarlo online. “De la idea al hecho hubo un retraso porque la tecnología para sacar fotos con celulares con la suficiente calidad estaba en pañales. Ahora que son más precisas, pudimos adoptar rápidamente la mejora y convertirlo en producto. La tecnología y su adopción pueden ser un freno y, en el caso de billeteras electrónicas, que no todos los teléfonos tengan tecnología NFC es un problema. Si no están los equipos es difícil pensar en el cortísimo plazo”.

Lo bueno, apuntan Romañach y otros especialistas, es que el ritmo de recambio tecnológico es cada vez más rápido, entonces eso obliga a las empresas que contemplan medios de pagos electrónicos y móviles a moverse más rápido. “Así como trabajamos para que Pagomiscuentas llegue a los celulares, hoy estamos trabajando con NFC y otras tecnologías, incluso más amplias, como códigos QR. Creemos que el año que viene la billetera electrónica va a ser un concepto mucho más común, que tenga un uso concreto, porque hoy parece algo marginal que sólo seguimos los que estamos en el tema”.

En este sentido, quizás el anuncio más esperado de Prisma sea el de TodoPago, que va a permitir mediante una app cargar distintos medios de pago y pagar a piacere. “Estamos empezando a transitar el camino de poder pagar lo que quiero cuando quiero. La billetera electrónica maneja un concepto fácil de asimilar porque es parecida a la física. Entonces, se cargan distintos medios de pago, de diferentes bancos, y se opera desde ahí. Va muy ligado al concepto del e-commerce, del one-click-payment, al menos en un primer momento. No descartamos lanzarlo para el mundo físico pero ahí se van a necesitar varios socios. Queremos consolidar, primero, la billetera digital”.

Los bancos no se quedan atrás

Billeteras electrónicas, apps que sirven para pagar casi cualquier transacción online, jugadores del mundo tecnológico que hoy se convierten en grandes jugadores del mundo financiero, avance de dinero digital… todos estos conceptos entretejen alianzas con un sector clave para poder funcionar: los bancos.

Y si antaño se los pensaba como grandes elefantes blancos que, por su peso especifico, eran trabados por la burocracia para realizar cambios significativos, la realidad hoy es otra. Aunque con mucha cautela -se encargan, nada más ni nada menos, que de resguardar y administrar el dinero del mundo- se animan a entrar al universo de la movilidad y los pagos móviles con inversiones cuantiosas. Si alguien tiene el dinero para hacerlo, son ellos.

“A escala global, el banco entendió que el comportamiento del cliente está cambiando. Hoy, las personas tienen celulares todo el tiempo y quieren poder acceder a los servicios desde ahí. Entonces la estrategia del banco en cuanto a lo digital tiene que cambiar: si el cliente quiere hacer transacciones con el banco, no debería necesitar ir a una sucursal para hacerlo, y eso implica abrir nuestro ecosistema para poder cambiar la forma de operar que tienen los bancos”, explica Darío Lanchuske, gerente de Productos Digitales para Latinoamérica del Citi. Una forma en la que el Citi comprendió que debía actualizarse fue cuando, metido de lleno en el lanzamiento de Apple Pay en Estados Unidos, fue el primer banco que permitió operar mediante la plataforma. “Y así con muchos otros jugadores. Ese proyecto lo mantuvimos en silencio durante un año y hoy existen similares con tarjetas de crédito o con productos digitales que exceden a nuestra plataforma”.

También es cierto que el Citi tiene muchos recursos para hacerlo. Las aplicaciones que lanza el banco, que se dirige al segmento ABC1, son usadas por un número importante de sus clientes que tienen un uso cotidiano de celulares de alta gama. Hoy, por ejemplo, 75% de los clientes reciben extractos en formato electrónico, y 50% usa al menos una de sus plataformas digitales. Uno de sus productos ayuda a entender parte de esa masa crítica de usuarios: a través de una funcionalidad de la app, hoy una empresa cliente del Citi puede autorizar pagos por celular y un sistema de notificaciones avisa al proveedor que el pago está autorizado, agilizando un proceso que hasta hace no mucho atestaba las sucursales de clientes en apuros.

Pero, aun así, Lanchuske entiende que son mejoras pequeñas dentro de un segmento sobre el que el consumidor tiene puestas muchas expectativas. “Hay una demanda insatisfecha, definitivamente, porque las expectativas del cliente están atadas a las novedades del ecosistema y, como sector, todavía necesitamos entregar mejoras y desarrollos. La clave está en la red que se pueda armar con terceros y compañías que tengan más experiencia en eso”, explica.

No sólo la banca privada está subida al carro de la innovación en cuanto a medios de pagos móviles. En Argentina, por ejemplo, Banco Provincia hizo lo suyo el año pasado, lanzando la aplicación BitMóvil que ya suma 60.000 usuarios, 10% de la cartera del banco. La app multiplataforma permite consultar saldos, movimientos de cuenta, pagar impuestos o servicios e, incluso, recargar el celular y la Sube.

“En el plano internacional, es obvio que los pagos móviles están empezando a mover la aguja. Y muchos de los grandes actores ya ni siquiera son bancarios. Entonces este es el momento de invertir, de apurarse, pensando en una estrategia de tres ejes. Primero, en atraer nuevos clientes porque 25% de la cartera del banco son de la Generación Y, y ese porcentaje sólo va a crecer con el tiempo. Segundo, seguir migrando transacciones de los canales tradicionales a la banca móvil, y tercero generar presencia móvil porque, aunque la banca internacional está muy presente, localmente no tanto”, cuenta Gustavo Díaz, gerente de Sistemas del Banco Provincia.

A BitMóvil le siguieron dos apps bien de segmento, una orientada a las operaciones financieras y otra para el sector agropecuario. “Queremos incorporar pagos con el celular porque la billetera electrónica está evolucionando. Incluso sin NFC -explica Díaz- seguramente se puede pagar mediante la emisión del código QR de un restaurante y que, leyéndolo, se debite de la cuenta”.

Que los bancos se aggiornen es una buena noticia. Con la tecnología disponible ya en la calle y los consumidores presionando para que se invierta en nuevas funcionalidades, quizás esté cerca el día en el que podamos pasar nuestro reloj inteligente por un lector y decir “quédate con el cambio”.

1 reply to this post
  1. Esto es como dice el dicho “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”

    Las instituciones financieras están igual, si no se agiornan rápidamente, van camino a quedar fuera del negocio y es lo peor que le puede suceder a una institución (no solo en lo que refiere a tecnología sino también a lo que exigen los clientes, dado que si tú no le das el servicio se van a ir a quien se lo brinde y se sientan más comodos o complacidos con el servicio y no tengan tanta dependencia de horarios)

    Saludos y muy buen nota.

    Fabián Bergara

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