La educación financiera en la niñez


Durante la infancia, es mayor la posibilidad de transmitir saberes y hábitos de forma duradera. También lo es en lo que se refiere a las finanzas personales. Como en todos los rubros, el ejemplo de los padres es vital.

La psicología explica que las finanzas personales, al igual que los modales y el vocabulario, son más arraigadas durante la infancia que en cualquier otra edad. Sin embargo, la educación financiera ha tenido que cambiar en las últimas dos generaciones, por ello es inútil pensar que los niños aprenderán de la misma manera que sus padres. Sobre todo ante las crecientes innovaciones financieras y tecnológicas, así como de los nuevos instrumentos surgidos a través del tiempo.

Patricia Bermúdez, catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM, dijo que como adultos debemos mostrar a los niños una vida financiera sana, incluirlos en la realización de un presupuesto y demostrarles que se obtienen resultados positivos. Por el contrario, explicó que si no hay un manejo claro de las finanzas y los resultados son desfavorables, las consecuencias probablemente serán negativas para los niños años después. “Los pequeños basan su aprendizaje, especialmente, en la imitación y siguiendo modelos básicos”, expuso la especialista.

Agregó que es necesario dejar claro cuáles son los instrumentos que existen y qué beneficios se obtienen de cada uno. También de temas como la vivienda o tener una pensión digna (en el largo plazo) u obtener inversiones, seguros y créditos (en el corto y mediano plazo).

Hay que entender que esta nueva generación tiene que utilizar otras herramientas, más aún, debe poder controlarlas mejor por las condiciones económicas fluctuantes, las regulaciones y el funcionamiento más exigente que se observa hoy en día.

Mariana Valdés, directora de estrategia de Save the Children, coincidió en el rol de la enseñanza de los adultos a sus hijos. “El correcto manejo de las finanzas personales, como cualquier educación, debe ser integral. No se trata de asistir a cursos o talleres, consiste en aprender, prácticamente toda la vida”, agregó. Además, consideró que la educación financiera se tiene que adaptar a todos los estratos sociales, ya que sin importar el nivel de ingreso, se observa que hay gastos innecesarios y una mínima planeación.

Por otro lado, es relevante que desde pequeños, los individuos comiencen a integrar conceptos que les serán útiles en la edad adulta. Por ejemplo, incorporar nociones de ahorro voluntario en el fondo de ahorro para el retiro. “Antes no existían ni las aportaciones voluntarias”, indicó Rosalba Luna, especialista de la facultad de negocios de la universidad La Salle.

Para Rubén Martínez, académico de finanzas de la UNAM, el comportamiento de la nueva generación, hará que haya más instrumentos financieros o que estos cambien. De aquí la importancia llevar una educación financiera de constante actualización acorde al mercado.

Tips

​El inicio. Comenzar la enseñanza con la elaboración de un presupuesto y la administración de los recursos, incluso aunque se trate de cantidades pequeñas.

El ejemplo. Ser un modelo a seguir por los niños y asegurarse que aprecien los resultados obtenidos.

El ahorro. En edades de 3 a 10 años, el uso de alcancías facilita la percepción del nivel de ahorro acumulado.

El conocimiento. Una vez que obtengan más conocimientos, como las operaciones matemáticas, es posible explicarles la utilidad de una institución y pasar de una alcancía a una cuenta de ahorro.

Deja un comentario