El futuro del BID: una nueva entidad, una estrategia rejuvenecida y el papel de Corea del Sur


La 56º asamblea anual de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se llevó a cabo en la ciudad surcoreana de Busán, tendrá profundas implicaciones para la institución, así como para América Latina y el Caribe.

 Por Julio César Rivas

Una nueva entidad para el sector privado, el rejuvenecimiento de la estrategia institucional y el paso adelante dado por Corea del Sur como socio estratégico de Latinoamérica y el Caribe serán el legado de la “histórica” asamblea de Busán, como la calificó el presidente del BID, Luis Alberto Moreno.

El cambio más evidente ha sido la aprobación de la creación de una nueva entidad, New Core, que agrupará todos los servicios que el BID presta en estos momentos al sector privado. El acuerdo llegado a duras penas en la madrugada del lunes 30 de marzo, establece que New Core recibirá unos 1.300 millones de dólares en aportaciones nuevas y alrededor de 700 millones de transferencias del BID.

Además, la participación de Estados Unidos se reducirá en la nueva entidad del 22,8 % que actualmente ostenta en la institución al 15 % y perderá el derecho a veto. Moreno ha defendido desde hace años la creación de la nueva entidad como uno de los mecanismos del BID para adaptarse a la nueva realidad económica de la región.

Relacionado con los cambios experimentados por la región, la segunda novedad ha sido la aprobación de la nueva estrategia institucional del banco, una “evolución” de la existente hasta ahora y que rejuvenece los objetivos del BID, añadiendo “más sofisticación” a las actuaciones de la institución. La renovación de la estrategia del BID ha sido un cuidadoso proceso que se inició en julio de 2010 cuando la asamblea de gobernadores acordó el noveno aumento de capital de la institución y la revisión de sus objetivos cada cuatro años.

Las razones son claras: en la última década, la región experimentó una profunda transformación gracias a la fuerte expansión económica del período y los gobernadores querían que la institución estuviese actualizada para responder a las necesidades de sociedades en cambio. La nueva estrategia institucional está planteada para responder a tres grandes desafíos de la región. En primer lugar la desigualdad, segundo la escasa productividad y en tercer lugar la deficiente innovación institucional.

Aunque Latinoamérica y el Caribe han reducido la pobreza del 44 % al 30 % de la población en la pasada década, la desigualdad entre los distintos estamentos sociales no se ha reducido sino que por el contrario ha aumentado. Además la productividad se ha estancado y existe una escasa integración en la región. Además de estos tres grandes desafíos, la renovada estrategia del BID incluye como subgrupos el cambio climático, brechas de género e instituciones.

Todo esto supone que aunque el BID mantendrá su principal mandato (“promover el desarrollo económico y social de los países prestatarios”), se añadirá una nueva capa para refinar el trabajo. La renovación supondrá que, por ejemplo, a la hora de financiar la construcción de una carretera se incluirán consideraciones como si facilitará el acceso a escuelas o su impacto en la lucha contra el cambio climático.

Y la tercera gran aportación de la reunión de Busán ha sido el claro gesto que Corea del Sur ha realizado a Latinoamérica para ampliar aún más sus relaciones comerciales y culturales. Aunque el comercio bilateral y las inversiones directas surcoreanas en Latinoamérica están por detrás de las de las otras dos grandes economías de la región, China y Japón, Corea del Sur ha multiplicado en los últimos años su implicación en la región.

En Busán, los anfitriones surcoreanos dijeron que querían más, mucho más y lanzaron una ofensiva. Como señaló el viceministro de Estrategia y Finanzas de Corea del Sur, Hyunghwan Joo, las autoridades de Seúl consideran que el país asiático y Latinoamérica son “complementarios” y que ambos tienen mucho que ganar del aumento de las relaciones económicas.

Hyunghwan añadió que las autoridades de Seúl quieren ampliar el número de tratados de libre comercio con la región y contribuir al desarrollo de Latinoamérica y el Caribe, tanto con financiación como con el intercambio de conocimiento. Y el sábado, la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, que viajará en abril del 2016 a la región como parte de la ofensiva surcoreana, en la inauguración de la asamblea, ofreció que su país sea el “trampolín” de Latinoamérica hacia Asia.

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