El fraude corporativo en aumento


Según una encuesta de BDO Argentina, casi el 80% de las compañías detectó casos de fraude, representando un incremento del 17,9%. Lideran el ranking: malversación de fondos, conflicto de interés, falsificación de firmas y sobornos.

Un informe que elaboró BDO Argentina da cuenta que los casos de fraude dentro de las organizaciones continúan creciendo: 79.1% de las empresas sufrieron este delito, lo que equivale a un incremento del 17.9% respecto del período anterior. Asimismo, para este año, los ejecutivos locales esperan un aumento aún mayor, de 24,6%, motivado por las presiones financieras de quienes los cometen.

En el estudio, que se realizó este año, pero teniendo en cuenta las denuncias de 2014, participaron 402 ejecutivos de empresas y organizaciones radicadas en Argentina, ocupando cargos de dirección, CEOs, directores de auditoría, Compliance Officers y gerentes de RRHH, entre otros.

La encuesta abarcó todas las industrias, pero respondieron mayormente empresas grandes (42%), de las cuales el 38% cuenta con más de mil empleados y el 16.8% factura más de 50 millones.

“En todas las empresas está ocurriendo un hecho de fraude en este momento, aunque tal vez no lo sepamos ahora o nunca lo sepamos”, sintetiza Carlos Rozen, socio de BDO Argentina, a cargo del área de Fraudes, Investigaciones y Disputas, que se ocupó del relevamiento.

Y enumeró los principales delitos cometidos en las empresas: malversación de fondos -efectivo y cheques- (44%), conflicto de interés (20,2.7%) y sobornos (7,3%). Además, entre los fraudes electrónicos, el desvío de fondos fue el que más afectó a las empresas (57,1%), seguido por suplantación de identidad (19%) y acceso a información confidencial y robo de contraseñas (9,5%).

Un dato significativo es que un 33,9% de los encuestados registró hasta dos casos en el año y un 13,4% detectó más de diez anuales.

La encuesta revela también que los montos de fraude fueron mayores esta vez: el 54% (contra un 17,8% de la encuesta anterior) correspondió a valores que oscilaron entre los US$ 50.000 y US$ 100.000. En cuanto a la franja mayor de US$ 500.000, presentó un alto nivel de incidentes (15%).

“Resulta un dato relevante si consideramos que para fraudes por montos tan significativos, los responsables requieren atribuciones financieras amplias, compatibles con funciones de director o alta gerencia”, revela Rozen.

Buenos Aires lidera el ranking, con un 42,2% de los casos, repartidos entre Capital Federal y Gran Buenos Aires, mayormente. Le siguen Tucumán (8,2%), Neuquén (7,7%) y San Luis (7,2%), seguidos por Santa Fe y Córdoba (5,2% y 4,6%, respectivamente)

En cuanto a la resolución de los conflictos, la mayoría de las organizaciones prefieren resolver los casos en forma interna, sin verse involucradas en los costos asociados a una instancia judicial o por temas reputacionales: en el 86,7% de los casos, las organizaciones decidieron no llevar el caso a la Justicia.

De los casos de fraudes realizados durante 2014 y reportados en la encuesta, un 64% fueron cometidos por hombres de entre 41 y 50 años (70%) y un 47.6% terminaron en despidos. En cuanto a los cargos que ocupaban, el informe arroja que un 40.2% eran gerentes, seguido por socios y directores (34,8%) y empleados no jerárquicos (26,8%).

Una importante cantidad de consultados respondieron que su empresa u organización carece de un plan de administración de riesgos de fraudes (38.8%). Sin embargo, el 70% de los encuestados cuenta al menos con los tres canales básicos para denuncias: teléfono, email y plataforma web.

El 68,5% de los casos reportados fueron producto de denuncias anónimas, a través de distintas vías. “Algunas empresas han avanzado en planes de este tipo, sin embargo otras sólo han implementado medidas parciales, como ser códigos de ética y canales de denuncias. Estas medidas son necesarias pero no suficientes”, subraya el especialista.

¿Cómo se controla el fraude en las empresas? Con un correcto Programa antifraude, compuesto por tres pilares de la lucha contra el fraude corporativo: prevención, detección y respuesta, llevado a la práctica por expertos en la materia. Entre las empresas que sí han implementado algún tipo de mecanismo antifraude, se destaca el código de ética (52,2%), las líneas de ética (40.3%) y la auditoría o monitoreo continuo (21.6%).

“Toda organización está expuesta al riesgo del fraude. La experiencia de los últimos 15 años demuestra que no hay empresas inmunes. No importa el tamaño ni la localización. Muchos empresarios han caído en el error de considerar al fraude como un costo de hacer negocios, como un fenómeno cultural que varía en su intensidad según la sociedad. Lo cierto es que el fraude es altamente costoso y afecta no sólo a la empresa, sino a sus empleados, proveedores, bancos, clientes y comunidad en la que desarrolla sus actividades”, indica Rozen.

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