Crédito bancario excesivo podría obstaculizar el crecimiento


Según la OCDE, un gran aumento en la financiación bancaria sería perjudicial para el crecimiento económico. Los principales riesgos están en la asignación de capital para financiar inversiones poco viables.

Un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que un aumento excesivo del crédito bancario puede obstaculizar el crecimiento económico y agravar la desigualdad de los ingresos.

“La crisis financiera global ha planteado profundos cuestionamientos acerca de la influencia del financiamiento sobre la actividad económica y la distribución del ingreso”, destacó Catherine Mann, economista en jefe de la OCDE en la presentación del estudio en Londres.

En el documento “Finanzas y crecimiento incluyente”, la OCDE reconoce que el financiamiento es un ingrediente clave de las economías modernas, pero al mismo tiempo identifica diversos riesgos para el crecimiento a largo plazo, planteados por la dependencia excesiva del crédito bancario contra otros tipos de financiamiento basados en el mercado, como bonos y valores.

Uno de éstos, indica, es la asignación indebida de capital al financiar inversiones con poco viables. Otros son la magnificación del costo de garantías implícitas para los bancos demasiado grandes para quebrar; el alejamiento de los trabajadores talentosos de sectores con un mayor potencial productivo y la generación de ciclos de auge y caída.

La OCDE destaca que en el nivel actual de desarrollo financiero, una mayor expansión del crédito bancario al sector privado aminora el ritmo de crecimiento en la mayoría de los países integrantes de la organización. “Un aumento del crédito bancario equivalente a 10% del PIB se traduce en una tasa de crecimiento del PIB de 0.3 puntos porcentuales menor que la obtenida sin ese aumento”, detalló.

En contraparte, mayores niveles de financiamiento del mercado de valores impulsan el crecimiento. En este sentido, incrementar 10% la capitalización de mercado equivaldría a un aumento de 0.2% del crecimiento.

La economista jefe de la OCDE aseguró que la crisis financiera global ha generado importantes dudas sobre la influencia de las finanzas en la actividad económica y en la distribución de los ingresos. “Lo que nuestro estudio muestra es que evitar un exceso de expansión del crédito y mejorar las estructuras de financiación puede llevar a mejoras, tanto económicas como en el bienestar social”, enfatizó.

El estudio del organismo menciona que, si bien la expansión financiera puede ayudar a las personas de bajos ingresos a financiar sus proyectos y su propiedad de bienes raíces, tiende a impulsar la desigualdad, ya que las personas con ingresos más altos pueden obtener más crédito que los de ingresos más bajos. De igual forma, destaca que el sector financiero paga salarios más altos, lo que aumenta la desigualdad de los ingresos.

En este sentido, la OCDE propone, para aumentar la estabilidad del sistema y que contribuya a un crecimiento fuerte y equitativo, un mayor uso de instrumentos macroprudenciales para prevenir el aumento excesivo del crédito y supervisión de los bancos para mantener suficientes reservas de capital; así como medidas para reducir subsidios explícitos e implícitos para instituciones demasiado grandes.

Presión por el endeudamiento en los hogares

El estancamiento de la actividad económica, el crecimiento agresivo de años recientes, el incremento en el endeudamiento de los hogares de la base de la pirámide y la competencia férrea son los principales motivos de que hoy día se encuentren deterioradas la calidad de los activos y la rentabilidad de los créditos al consumo, revela Fitch Ratings. Se encuentran en condiciones similares a las de 2007-2009, aunque sin los efectos de la recesión económica de ese periodo.

La agencia calificadora toma en cuenta para su estudio a los créditos quirografarios (personales) y los financiamientos con descuento vía nómina que otorga la banca comercial, pero también otros intermediarios no bancarios. Fitch destaca que la tendencia en los indicadores de calidad de activos ha sido negativa en el sector de crédito al consumo quirografario, mientras que se muestra relativamente alta, aunque estable, para los préstamos con descuentos sobre nómina.

Para la calificadora mexicana, el 2014 fue un año crítico para las actividades de préstamo quirografario, puesto que el crecimiento del país 
—menor que el esperado— impactó directamente la capacidad de pago de las familias e individuos.

En cuanto a los préstamos con descuento vía nómina, enfatiza que continúan colocándose principalmente entre empleados del sector público, por lo que, aunque los pagos son más seguros, existen riesgos asociados a la ejecución adecuada de convenios con los empleadores del sector público, cuya administración es sensible a los ciclos políticos.

En cuanto a la rentabilidad en este tipo de financiamientos, los indicadores convergen hacia resultados negativos y existe una diversificación relativamente baja de los ingresos de las entidades dedicadas a otorgar créditos al consumo.

En los quirografarios puntualiza que, aunque la rentabilidad sigue siendo adecuada, las condiciones económicas adversas han presionado los resultados netos en los últimos dos años. Mientras que aunque en los de nómina los resultados han sido sólidos por la garantía del pago y tasas altas, “la rentabilidad a largo plazo puede ser presionada por la competencia, sin que se descarten cambios futuros en la ley mexicana que limiten las tasas de interés activas”.

Fitch añade que aunque los préstamos de consumo constituyen una porción menor a los préstamos vigentes en el 2007, han crecido fuertemente desde que se concretó la depuración de la cartera realizada en vísperas de la crisis financiera del 2008.

Destaca que a medida que los participantes del mercado se dan cuenta del potencial de los créditos al consumo, la competencia aumenta, resultando en un crecimiento más agresivo y una segmentación mayor de productos.

Menciona que, en años recientes, el crédito al consumo colocado por los bancos ha incrementado más del doble (tasa de crecimiento anual compuesta de 15%), mientras que el PIB acumulado en el mismo periodo aumentó 3.3%, lo que sugiere un alza más que proporcional de los préstamos en comparación con los ingresos de los hogares, y puede originar presión adicional en los indicadores de calidad de activos de estas entidades.

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