Cuando en 1996 el Comité de Basilea admitió la posibilidad de usar
modelos internos para calcular riesgos de mercado, los bancos que habían propiciado esta reforma se fijaron un nuevo objetivo:
lograr ahora el reconocimiento de sus modelos de riesgo crediticio. Pero estas técnicas no sólo están mucho menos desarrolladas sino que son mucho más arduas desde el punto de vista conceptual y computacional, lo que las hace impracticables para un uso regulatorio. Sin embargo, el desafío se asumió y así la comunidad reguladora y financiera dedicó más de un lustro a esta discusión.
El Comité aprovechó la oportunidad para transformar un Acuerdo de Capital en algo mucho más amplio, un Nuevo Marco de Estándares que incorpora una definición de lo que debería ser la apropiada gestión de riesgos de un banco. Más aún, reconociendo que el Acuerdo anterior se había transformado en un benchmark internacional aunque sólo fuera obligatorio para los bancos internacionales de los países miembros, el Comité se propuso redactar un
Nuevo Marco aplicable a todos los bancos en todos los países. El objetivo, de esta manera, se constituyó en un desafío mayor. Durante los años de discusión el intercambio de opinión e información desde los grupos de trabajo hacia la comunidad financiera y viceversa fue sin precedentes. Gran cantidad de organizaciones pudieron expresar sus comentarios. Por supuesto que con distinto éxito y distinta receptividad, pero la participación fue masiva.
El Pilar 1. Los Requisitos de Capital
¿Qué se obtuvo? en primer lugar, el Comité no se sintió suficientemente seguro para permitir el uso de los modelos de portafolio de riesgo crediticio que los bancos proponían para calcular el capital mínimo. Como se dijo, su complejidad los hacía
impracticables para el uso del regulador, pero también se evaluó que no ha pasado suficiente tiempo para validar sus resultados. Y como estas reservas se refieren al mayor riesgo que enfrenta un banco tradicional, el riesgo crediticio, desde una posición prudente seguramente no están dadas las condiciones para su adopción plena. No obstante, con el aporte de los teóricos y sobre la base de algunos supuestos, se
elaboró una versión más simple y viable de los modelos, compatibles con una metodología de regulación. Esta versión más simple utiliza el cálculo de los bancos de algunos parámetros de riesgo crediticio y valiéndose de ellos calcula el requisito de capital.
Así, se logra una
mayor sensibilidad al riesgo y una mayor participación de la evaluación propia del riesgo. Alternativamente, otras versiones las simplificadas aún, recurren a las calificaciones de riesgo de las agencias calificadoras para conseguir esa mayor sensibilidad. En ese sentido, el Nuevo Marco avanza respecto de la exagerada simplicidad del Acuerdo del 88. Los modelos completos de portafolio de riesgo crediticio, quedan entonces por ahora
fuera de los estándares internacionales, tal vez hasta alguna fecha en el futuro. Así, el Nuevo Marco ofrece menúes de enfoques, o distintas alternativas para calcular los requisitos de capital que corresponden a diferentes grados de sofisticación.
Se buscó de esta manera
cumplir con el objetivo de que el Nuevo Marco fuera aplicable a todos los Bancos en todos los países. Los enfoques se definieron utilizando como referencia el riesgo calculado según los modelos de portafolio (que por ahora no se admiten) y se calibraron de forma tal que, para los países del G10, se cumpla que (i)
mayor sofisticación de lugar a menores exigencias de capital y (ii)
el capital agregado se mantenga sin cambio. Algo parecido sucedió con
riesgo operativo. Este concepto se introduce por primera vez en forma explícita en el cómputo del requisito de capital. Pero en este capítulo los desarrollos son mucho más incipientes y lejos se está todavía de lograr algunos consensos necesarios, en comparación con riesgo crediticio. En consecuencia, el Comité terminó adoptando un menú de enfoques que va desde un cálculo muy burdo de este riesgo, valiéndose de "
proxies" de dudosa precisión, hasta la admisión de modelos propios de los bancos que deben cumplir con una serie de condiciones conceptuales y lineamientos gruesos, apenas definidos.
Estas novedades (menúes de enfoques para calcular requisitos por riesgo crediticio y por riesgo operativo) más un mayor reconocimiento de colaterales y garantías ("
mitigadores de riesgo") y el tratamiento de las exposiciones inherentes a securitizaciones, conforman el Pilar 1 del Nuevo Marco. Se agregan dos Pilares más: el Pilar 2, referido al proceso de supervisión y el Pilar 3, donde se establecen pautas de transparencia.
Pilares 2 y 3El Pilar 2 en su primer principio requiere que los bancos tengan una
evaluación propia de la adecuación de su capital. Si bien no define sino de manera conceptual y general esta evaluación, se constituye un elemento fundamental de Basilea 2. Así, el Nuevo Marco manda al supervisor antes que nada a analizar el proceso de evaluación propio del banco.
En función de cuan conforme esté el supervisor respecto de esta auto-evaluación, y de la existencia de riesgos no cubiertos en el Pilar 11, debe fijar ratios de capital superiores al mínimo. Y esta debería ser la regla, no la excepción: bancos operando por encima del mínimo del Pilar 1, por decisión y a criterio del supervisor. El Presidente del Comité de Basilea, Jaime Caruana, lo definió notablemente diciendo que el Pilar 1 es la regla y el Pilar 2 es la discreción (por parte del supervisor de modificar la regla). La amplitud de facultades prevista en el Pilar 2 para el supervisor es asombrosa. Éste puede exigir capital para cubrir
stress tests, definidos según su buen juicio y criterio, así como para cubrir eventuales deficiencias en los controles internos y gestión de riesgo de una entidad. El poder dado al supervisor en el Pilar 2, y por ende la responsabilidad, es enorme. Para contrabalancear este poder aparece el Pilar 3. En efecto, para que la discreción del supervisor no se transforme en
arbitrariedad, el Nuevo Marco propone la transparencia. El mercado provee entonces este control, al tiempo que la disciplina de mercado ayuda al supervisor a distinguir bancos solventes de insolventes.
Las prioridades de los mercados emergentesHasta acá una descripción de los componentes de Basilea 2. Si nos preguntamos si su diseño ha tenido suficientemente en cuenta a los mercados emergentes, posiblemente la respuesta sea "
no". ¿Cómo funcionan los incentivos implícitos en Basilea 2 en estos países? En varios puntos, al revés del sentido buscado en los países avanzados. Entre otras cosas, más sofisticación conduciría a mayores requisitos y no menos. Más aún,
¿refleja este Nuevo Marco las prioridades de los problemas de los sistemas financieros emergentes?. Nuestra experiencia y la literatura de regulación bancaria nos enseña que se regula porque existen efectos contagio y que debemos preocuparnos por los bancos grandes (too big to fail), la liquidez, las concentraciones a ciertas exposiciones (especialmente al sector público), los créditos a vinculados, los bancos con alto impacto en el sistema de pagos o en la actividad económica de la región, etc.
En una palabra, los
riesgos sistémicos. Dicho de otra manera, si un banco pequeño, con base de fondeo de inversores sofisticados, sin interrelaciones importantes con otros bancos, tuviera portafolios de alto riesgo,
no se debería dedicar mucho esfuerzo a su supervisión.. Mientras tanto, Basilea 2 parece indicar que el supervisor debería hacer el esfuerzo de comprender y evaluar los modelos que este pequeño banco sofisticado está utilizando..Es decir, parecería haber un criterio de
riesgos privados imperando, a diferencia de riesgos sistémicos. Y en sistemas financieros emergentes, esta diferencia podría conducir a un desvío de los escasos recursos disponibles hacia prioridades equivocadas.
En este sentido, el Nuevo Marco pierde la oportunidad de hacer un aporte mayor. También los potenciales efectos procíclicos son para prestar atención. En este contexto, los reguladores nacionales deben hacer un esfuerzo de evaluación de pros y contras y trazar un plan de implementación. La presión por llevar esto adelante de manera rápida parecería ser grande porque el mundo ha adoptado Basilea 2 como un nuevo lenguaje. En la región, Chile y Brasil han diagramado sus planes y esquemas y los han hecho
públicos. En Argentina, todavía el Banco Central no ha adoptado una posición. Cuando y si se encara este desafío,.deberíamos trabajar estrechamente. Los reguladores y la industria, para transformar el atraso derivado de las circunstancias excepcionales que ha atravesado nuestro país en un mejor aprovechamiento de las experiencias de nuestros colegas y así hacerlo de manera eficiente y adecuada a nuestra realidad.
1. Por ejemplo, riesgo de tasa de interés en el banking book.