Ley Americana aplicable a sociedades locales y filiales.
A partir de lo sucedido con los gigantescos fraudes contables y de información proporcionada por corporaciones americanas de gran porte y renombre como Enron, Xerox, la Aseguradora AIG y otras varias empresas auditadas en su mayoría por Andersen, que afectaron en lo más profundo la confianza del inversor accionario sofisticado de los EEUU, como fondos de inversión, inversores institucionales, y a los inversores minoristas como familias y personas comunes que buscaron en esas como en otras compañías asegurar su retiro laboral, el Congreso de los Estados Unidos el 23 de julio de 2002 hizo ley el proyecto de los Legisladores Sarbanes y Oxley.
A partir del primer ejercicio que cierre después del 15 de julio de 2005, esa ley será de aplicación para todas las sociedades extranjeras registradas en los mercados de valores norteamericanos.
Entre las sociedades argentinas obligadas a cumplir con lo dispuesto en la citada ley se encuentran las acciones que cotizan en el NYSE (New York Stock Exchange) como Banco Francés, Nortel Inversora, PC Holding, Metrogas, Irsa, Quilmes Ind, Telecom, Transportadora de Gas del Sur, Tenaris e YPF y las registradas en el NASDAQ (National Association of Securities Dealers Automated Quatations) como Cresud, Grupo Financiero Galicia y Telefónica que cotiza en ambos mercados.
Todos los informes de estas sociedades, registrados en la SEC (Securities and Exchange Comisión) que actúa como la Comisión de Valores y de la Bolsa local -salvo que está en Washington DC y es una agencia del gobierno de EEUU-, deberán ser certificados por el Director Ejecutivo Principal Executive Officer y el Director Financiero Principal Financial Officer, de la compañía explicitando que conocen el contenido del informe, que la información es veraz, que no se han omitido conceptos materiales y que representa fielmente la situación financiera y el resultado de las operaciones del periodo.
Además, deben certificar que son responsables de diseñar, implantar y mantener los controles internos necesarios para asegurar la calidad de la información, tanto de la matriz como de las filiales consolidadas y de evaluar la eficacia de dichos controles, informando del resultado de dicha evaluación a los auditores externos y al Comité de Auditoria, indicando las posibles deficiencias detectadas y cualquier situación de fraude interno, sea material o no, según lo establecido por la sección 302 de la citada ley.
En la sección 404 establece que el informe anual debe incluir un informe sobre el control interno, que contemple la responsabilidad de la Dirección sobre la eficacia de los controles internos y de los procesos de reporting, la evaluación realizada sobre la eficacia de la estructura de los controles internos y de los procesos de reporting financiero, todo ello certificado por el auditor externo.
En general las compañías están interesadas en eliminar la posibilidad de incurrir en fraudes contables o eventos de riesgo reputacional debido a que esta comprobado que son las mayores fuentes de destrucción de su valor.
Según datos obtenidos de Rebuilding Investor Confidence, Protecting U.S. Capital Markets, el 68% de los CEOs de empresas cotizantes estadounidenses, piensa que la Ley Sarbanes-Oxley va a tener un impacto positivo para crear valor a sus accionistas y el 61% de los Senior Executives, considera que la misma incrementa considerablemente su confianza para gestionar y dirigir la compañía.
En el mismo sentido, del punto de vista de Deloitte se destaca que para el 56% de los inversores institucionales el nivel de control interno tiene una elevada importancia en sus decisiones de inversión y que los inversores están dispuestos a pagar una prima de hasta un 41%, por empresas en las que existe un buen control interno. Planteando que si se evoluciona desde una mala situación de control interno a una buena situación, se puede esperar una ganancia del 10-12% en la valoración de mercado de la compañía.
El listado de las empresas que operan localmente y que necesariamente se deben adecuar a las disposiciones de esta ley americana es mucho más extenso ya que abarca a todas las filiales de empresas extranjeras que consoliden con su matriz que a su vez liste en esos mercados norteamericanos.
En lo que respecta a entidades financieras son varias las que se encuentran involucradas, ya sea por cotizar directamente o a través de sus casas matrices, situación a la que seguramente nuestro Banco Central ha tomado nota y debe estar exigiéndole a las entidades involucradas ya que las involucradas son las entidades privadas que cuentan con los mayores depósitos del sistema financiero.
Es de esperar que todas las empresas locales estén implementando los procedimientos necesarios para adecuarse a dicha ley, caso contrario podrían ver seriamente afectada su cotización al no poder listar más en los mercados americanos y dejar de ser consideradas por inversores institucionales.
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Caos no significa desorden ni comportamiento aleatorio, son sistemas complejos no lineales, que tienen entre otras propiedades, un comportamiento ordenado y razonable, bajo un disfraz lleno de opuestos y un aparente desorden. Por ejemplo, las organizaciones y la economía, son sistemas complejos y caóticos.
La alta sensibilidad a las condiciones iniciales de estos sistemas, es conocida como el efecto mariposa de Lorenz, (matemático y metereólogo, que trabajó en este tema en la década de 1960), el cual dice que un aleteo de una mariposa en california puede generar un tornado en Japón. Son sistemas irreversibles, partimos de un estado X y luego el sistema pasa a un estado Y, pero si pudiéramos volver marcha atrás, no volveríamos a X dado que es un sistema complejo, tal como es la realidad y en cada transformación se pierde información, por lo cual nunca se pueden reproducir exactamente las mismas condiciones.
Muchas personas suponen que, cuando negocian, sus intereses y necesidades están en contraposición con los intereses y necesidades de la otra parte. Constantemente encontramos situaciones donde las personas están convencidas que -para ganar- el otro debe perder. Por ejemplo, en ambientes laborales competitivos, los empleados de un mismo sector aspiran a ser ascendidos al cargo de su jefe. Cuando éste se retire, piensan ellos, sólo puede haber un único ganador (el que obtenga el cargo).
Para muchos, la vida es una competencia permanente donde la posibilidad de salir victorioso depende -en gran medida- de ser más fuerte que los demás. Esta orientación propicia estrategias y tácticas de enfrentamiento, que buscan quedarse con "la porción más grande de la torta". Estos esfuerzos competitivos, con gran frecuencia inhiben la búsqueda de opciones creativas que permiten "agrandar la torta". Y, evidentemente, de una torta que no se ha agrandado, las porciones a repartir son cada vez más pequeñas...
Uno de los fenómenos recientes más interesantes que están ocurriendo en EEUU, es la participación de grandes bancos en el financiamiento a la pequeña empresa. En columnas previas hemos mostrado que en la experiencia de dicho país, el financiamiento a la pequeña empresa proviene eminentemente de la banca, y dentro de ella de los pequeños bancos de nicho.
A pesar de que lo anterior sigue vigente, existe una tendencia significativa de los grandes bancos multipropósito a prestar a la pequeña empresa. Específicamente, el fenómeno se ha dado en créditos de hasta US$ 100 mil, donde los grandes bancos han llegado a través de las llamadas técnicas del credit scoring (CS).
En España, 1.500.000 de empresas se ven afectadas por la morosidad cada año; esta cifra equivale aproximadamente al 70% del tejido empresarial español. La mayoría de estas empresas que sufren problemas de retrasos en los cobros tiene problemas financieros derivados de la morosidad de sus clientes.
Credit card issuers are pulling back from the controversial practice of raising customers' interest rates because of missteps with other creditors.
Under so-called universal default policies, issuers can raise an interest rate if a card holder pays a mortgage or utility bill late, their credit score drops or they inquire about a car loan. Nearly 45% of credit card issuers had universal-default policies earlier this year, up from 39% two years ago, says advocacy group Consumer Action.
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