Miguel de Cervantes de oficio recaudador de deudas en el Siglo XVI.
Bastantes profesionales que se dedican al recobro de deudas sienten vergüenza de su profesión e incluso algunos ocultan su verdadero trabajo cuando se les pregunta a que se dedican profesionalmente.
Y es que mucha gente aún tiene el concepto de que los que se dedican a la reclamación de impagados son seres cargados de mal carácter, antipáticos, siniestros y violentos (indudablemente esta falta de aceptación está provocada por un concepto equivocado que tiene la mayorÃa de la población de lo que es el cobro de impagados).
Y esta escasa querencia de la gente por las personas que se dedican al recobro, quedó demostrada en una encuesta que hizo una revista española sobre la simpatÃa que despiertan las distintas profesiones; en los últimos lugares del ranking se encontraban los cobradores de morosos y los enterradores.
Pues bien todo aquel que se dedique o se haya dedicado al recupero de deudas, debe estar orgulloso de su oficio, ya que el más ilustre escritor español, Miguel de Cervantes y Saavedra, autor del Quijote, (la obra más universal en lengua española) fue un cobrador de morosos. Y además la tesis que yo defiendo como morosólogo, es que fue gracias a haber tenido este oficio de recaudador de deudas que Cervantes pudo escribir el Quijote. Vamos a estudiar en profundidad la biografÃa menos conocida de Miguel de Cervantes y ver su faceta de recobrador de deudas, y como ésta etapa de su vida fue determinante para que pudiera escribir el Quijote.
El cuarto centenario del Quijote
Este año 2005 con motivo de la celebración del cuarto centenario de la publicación del Quijote, mucho se ha escrito sobre su autor, Miguel de Cervantes en su faceta de escritor, sin embargo se ha revisado muy poco su trayectoria personal y los condicionantes sociales y económicos que rodeaban a Cervantes, asà como los determinantes que favorecieron la creación del Quijote.
Hay que destacar que Cervantes a pesar de ser el autor de una de las obras más universales de la literatura, no se enriqueció con la publicación del Quijote, por más que el libro obtuviera un gran éxito después de su aparición.
Por consiguiente Miguel de Cervantes fue un fracasado desde el punto de vista económico, y a pesar de haber escrito el Quijote, tuvo que vivir con estrecheces hasta su muerte. Se puede decir que Cervantes murió pobre, ya que su entierro fue sencillo e incluso estuvo sufragado por una orden religiosa y su modesta tumba no fue conservada para la posteridad, por lo que los restos de Cervantes desaparecieron sin dejar rastro.
La verdad es que Cervantes estuvo toda su vida acosado por las deudas y sufrió múltiples fracasos económicos e incluso fue encarcelado varias veces a lo largo de su infortunada existencia. Estas circunstancias también las padeció su padre, Don Rodrigo de Cervantes, cirujano de profesión (en aquella época era un oficio con similar prestigio social que el de sanador) que también padeció la persecución de los acreedores. En 1552 a Don Rodrigo, le fueron embargadas todas sus propiedades y fue a parar con sus huesos a la cárcel – a pesar de que intentó valer su condición de hidalgo para librarse de la prisión por deudas– dónde tuvo que pasar siete meses hasta su liberación.
Después de haber luchado en Lepanto y en otras batallas, Miguel de Cervantes tuvo la desgracia de caer prisionero de los piratas berberiscos, y permaneció cautivo en Argel cinco años, hasta conseguir ser rescatado mediante el pago de un rescate.
Ahora bien a su llegada a la PenÃnsula Ibérica en 1580 se encontró con la deuda contraÃda por su familia para pagar el rescate; consecuentemente al llegar a España, Cervantes ya estaba endeudado hasta las cejas y tardó cuatro años en reembolsar los préstamos que le consiguieron la libertad
Para salir de la pobreza, Cervantes intentó “hacer las Indias”, y solicitó reiteradamente un puesto de funcionario en América como pago por sus servicios a la corona, empleo que le fue siempre negado por las autoridades. La verdad es que sin saberlo, el funcionario real que le denegó el empleo, fue responsable de que Cervantes se tuviera que quedar en España y que pudiera escribir el Quijote quince años después; si Cervantes se hubiera hecho rico en las Indias, probablemente nunca hubiera desarrollado su vocación de escritor. Asimismo ante la imposibilidad de conseguir un empleo y dada la necesidad de obtener unos ingresos de los que vivir, Cervantes aprovecha la ocasión para realizar sus primeras incursiones en el género teatral, obteniendo ciertos éxitos y algún dinero. Ahora bien en aquella época el oficio de escritor raramente daba para vivir, y Cervantes busca con tesón un puesto que le permita tener una seguridad económica.
En el año 1587 se produce un hecho relevante en la vida de Cervantes; gracias a las influencias de Diego de Valdivia, Alcalde de la Real Audiencia en Sevilla, Don Miguel obtuvo un puesto de comisario real de abastos para proveer a las galeras reales de la “Armada Invencible” que Felipe II proyectaba enviar contra Inglaterra. Con esta misión Cervantes inicia una etapa de su vida de la que poco se ha hablado, ya que Miguel de Cervantes se convirtió en un oscuro funcionario de la Corona Española, lo que obligó al escritor a recorrer AndalucÃa con la desagradable misión de requisar cereales y aceites para la campaña naval contra Inglaterra.
Este oficio le causó graves problemas y sinsabores, como botón de muestra en Écija se enfrentó con la Iglesia por su excesivo celo recaudatorio y fue excomulgado; y lo que fue todavÃa peor, en 1592 fue encarcelado injustamente, acusado de vender parte del trigo requisado. Hay que tener en cuenta que la justicia española del siglo XVI era arbitraria y la prisión preventiva era la medida habitual ante la más mÃnima sospecha.
Una vez demostrada su inocencia, Cervantes es liberado y en 1594 es nombrado recaudador de deudas en mora de la hacienda real y enviado a cobrar los atrasos que se debÃan al Rey en Granada. Para ello el escritor tuvo que presentar una fianza que incluÃa todos sus bienes y los de su mujer.
Durante varios años Cervantes trabajó como recaudador de morosos intinerante, pateando los caminos de AndalucÃa y persiguiendo a los deudores del Rey. Tal vez este trabajo le inspiró la idea de escribir las aventuras del Caballero Andante; pero lo que si es cierto es que las experiencias adquiridas le sirvieron en el futuro para sus relatos. El trabajo como cobrador de morosos real le produjo numerosos quebraderos de cabeza y pocos ingresos. Como siempre la mala suerte perseguÃa a Cervantes y en septiembre de 1597, después de haber depositado lo recaudado en un Banco de Sevilla que se fue a la quiebra, Cervantes, al no poder hacer efectivas las cantidades cobradas a los deudores de la Corona, fue encarcelado en Sevilla durante varios meses. Lo único positivo de su estancia en prisión, fue que Cervantes empezó allà a escribir el Quijote, tal y como el escritor explica en el prólogo de su obra. Por fin en 1605, cuando Cervantes ya habÃa cumplido 58 años, la publicación del Quijote le otorga la fama, aunque no fortuna.
Asà pues existen dos grandes determinantes que motivaron a Cervantes a escribir el Quijote: que la Corona no le permitiera probar fortuna en América y que su empleo como recaudador de deudas provocara su encarcelamiento en la prisión de Sevilla. Seguramente si Cervantes no hubiera sido recobrador de morosos, no habrÃa ido a la cárcel y nunca hubiera engendrado el Quijote.
Cada minuto en la operación diaria de un negocio se toman decisiones, la mayor parte de esas decisiones son tomadas con información o cierta intuición de los empleados, mientras más usamos la información y los hechos, y menos utilizamos la intuición, se puede estar más seguro de haber tomado una buena decisión.
Rubén Tani es licenciado en filosofÃa y letras. Profesor de lingüÃstica general y asistente de teorÃa del lenguaje del instituto de lingüÃstica de la facultad de humanidades y ciencias de la educación, profesor adjunto de teorÃa antropológica de la licenciatura ciencias antropológicas de esa misma facultad y profesor de lógica y filosofÃa del lenguaje del instituto de profesores artigas, asà como profesor asociado de la multiversidad franciscana de América latina.
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