Prefieren financiamiento a tasa fija; todos rechazan el CER. Algunos admiten incluso que prefieren endeudarse en dólares, ante la segura revalorización del peso. Las compañÃas planean aumentar sus inversiones.
Dos de cada tres empresarios que admiten que necesitarán tomar crédito en los próximos meses, ya sea para expandirse, renovar equipos o financiar capital de trabajo, sólo se muestran dispuestos a hacerlo si logran captar esos fondos a tasa fija, es decir, mediante mecanismos que los pongan a salvo de probables sorpresas.
Pero lo más sorprendente es que ninguno de los consultados tiene previsto aceptar cláusulas indexatorias para su futuro financiamiento, pese a que es uno de los mecanismos que el Banco Central (BCRA) habÃa ideado para impulsar la recreación de los préstamos a largo plazo, el tipo de crédito que se necesita para impulsar la inversión productiva.
"El rechazo a tomar fondos con cláusula CER es total. Ninguno de los encuestados admite siquiera esa posibilidad", reconocieron en E&Y.
La resistencia estarÃa vinculada con el temor que generó el brote inflacionario de la primera parte del año y las consecuencias que habrÃa tenido sobre los pasivos de las empresas endeudadas desde antes de la crisis, muchas de las cuales quedaron con créditos que se ajustan por CER.
La encuesta detectó, además, una mayor predisposición de los empresarios a endeudarse en dólares. Un 41% de los consultados estarÃa dispuesto a ello (el año pasado sólo un 28% lo admitÃa como posibilidad), pese a que sólo un 32% de ellos trabaja en compañÃas que venden al exterior, que, por esa situación, no se estarÃan exponiendo a un posible descalce de monedas.
En este caso, varios de los empresarios consultados por LA NACION vincularon este cambio con la cada vez más extendida expectativa sobre una revaluación del peso que, de cumplirse, ayudarÃa a aliviar el peso de esas cargas. "No creo que nadie que esté pensando en endeudarse en dólares, si no cobra en la misma moneda, lo haya dicho en relación con un largo plazo", explicó al respecto un gerente de una reconocida aceitera.
El relevamiento de E&Y recogió además que las empresas planean incrementar sus inversiones en el próximo año, pero siguen siendo mayorÃa los que optarán por autofinanciarse o recurrirán a aportes de sus casas matrices (47%), aunque se incrementó el porcentaje de los que recurrirán a los bancos (28 por ciento).
Según Ernesto San Gil, socio de Ernst & Young Argentina, "este año hay una diferencia con 2004, cuando el 57% de las empresas se autofinanciaron, y marca una tendencia a la apertura al crédito. Las empresas han comenzado a tomar financiamiento de terceros, sin afectar los plazos de la cadena de pagos".
Con respecto a qué proyectos van a financiar las empresas, el 48% lo hará en activos fijos (maquinarias, equipamiento, tecnologÃa), el 24% en capital de trabajo, el 11% en adquisiciones, el 12% no lo definió aún y el 5% en reconversión. En relación con qué moneda utilizarán para estas inversiones, el 58% lo hará en pesos, el 41% en dólares y el 1% en otras.

En América Latina, la flotación del tipo de cambio parece ser el mejor régimen cambiario para las economÃas más grandes, en tanto que para las pequeñas y muy abiertas, la dolarización parece ser la mejor alternativa.
Todas las mañanas, Sarjoni Nandyala pone unas pocas barras de jabón Lifebuoy, de Unilever PLC, y varias unidades del champú Clinic en una bolsa y sale a venderlos a sus vecinos en esta polvorienta aldea agrÃcola del sudeste de India.
Para Nandyala, que obtuvo un préstamo de US$ 200 de una agencia gubernamental de micropréstamos para empezar su negocio, el trabajo es desafiante y las ganancias modestas, US$ 16 al mes como promedio.
Cuando menos se lo esperan, los referentes de una industria pueden enfrentar el desafÃo de competidores “low-end”, que se mueven en el extremo más bajo de los precios ofreciendo productos prácticamente similares.
Para bajar sus costos, estos competidores suelen reducir algún beneficio en la funcionalidad del producto o en
la conveniencia de la compra. Por la estrategia que adoptan, se los puede clasificar en cuatro categorÃas: “strippers”, depredadores, reformadores y transformadores. Las principales alternativas
estratégicas para hacerles frente son: aguantar a pie firme (ignorando el desafÃo, bloqueándolo, o adquiriendo al
competidor low-end), o reforzar la propuesta de valor (agregando puntos de precio, aumentando los
beneficios o bajando los precios).
Los vendedores dicen mas o menos esto: “Cobrar siempre se cobra, lo difÃcil es vender”. Siempre le digo a los participantes de mis talleres esta frase real, que un vendedor me dijo en una oportunidad.
Corporate history is replete in challenges, successes and failures. One of the most important reasons for failure has been the lack of ability to adapt to the signs of the times. The only thing constant is change, and giving this up means giving up on the future.
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