A principios de siglo pasado, ciertas personas tuvieron una actividad que su analfabetismo no le impidió llevar adelante con éxito...
Pataconero: Asà llamaban, en la España viguence, a quienes ofrecÃan (a cambio de intereses) un acotado riesgo crediticio para que ciertas personas accedan a determinados bienes que, en la mayorÃa de los casos, eran primarios.
Los pataconeros tenÃan, muy buena reputación (bajo riesgo crediticio o alta credibilidad) entre un grupo de comerciantes. Lo que en marketing se conoce como integración hacia arriba.
A su vez tenÃan la necesaria capacidad de crear perfiles de sus “clientes” que les permitÃa entregar cuotas de confianza que serÃan utilizadas “en nombre de” para acceder a productos que aquel grupo de comerciantes disponÃan.
¿Cómo era posible que un pataconero pudiera tener unos 200 “clientes” y unos 30 comercios en una simple libreta? ¿Cuál era la clave para poder (o no) llevar adelante la operación? ¿Qué herramientas tenÃan a mano para administrar esta operatoria?
No habrÃa que indagar demasiado para intuir la respuesta transversal a estas preguntas: Conocer a las personas . Tener un mapa (más no sea intuitivo y hasta perceptivo) de cada perfil para decidir si sà o si no entregar el permiso a comprar en su nombre. Saber de la familia, su actividad, su capacidad de pago etc.
Los tiempos fueron pasando y en los años noventa llegó la moda de nuevas terminologÃas acompañando el proceso globalizacional:
ERP
Empowerment
Telemarketer
Internet
e-commerce
e-marketplace
CRM
Dataweare housing
Datamining
¿A ver el CRM?
Si analizáramos un poco en profundidad esta terminologÃa posmoderna y extrapoláramos sus significados a la narración sobre los pataconeros, encontrarÃamos más semejanzas de las que intuimos.
Por ejemplo, CRM, Customer Relationship Management, Administración o gerenciamiento de las relaciones con los clientes.
Producto de las necesidades nacidas del proceso globalizacional a partir de la mega expansión tecnológica, y los nuevos movimientos de comercialización, fue necesario extender los lÃmites fÃsicos de la relación con los clientes llevando de cientos de Km a miles de km. Ampliando la capacidad de conocer datos de cada cliente: hasta serÃa posible saber con qué frecuencia una persona mira la parte superior de una góndola y asà estimar el precio del espacio de exhibición en un supermercado.
Lo cierto es que esta terminologÃa, CRM, es una adaptación misma de las concepciones del proceso de agregado de valor comercial a partir de tomar, cada vez más perfectible, conocimiento de los clientes, tanto sea, de un sector industrial, región, o cartera particular de una empresa, etc.
La expansión, la desaparición de lÃmites comerciales, la hiper producción, los bloques económicos, los mega mercados etc, hicieron que las empresas tengan cada vez más dificultades para manejar la cartera de clientes en el marco de la hiper competencia.
Siguiendo las premisas del gurú del marketing, Michel Porter, las empresas deberán competir por diferenciación. Para ello es necesario cada vez más desarrollar productos que se ajusten a las necesidades más precisas de las personas.
Suzuki, por ejemplo, lanzó el modelo FUN, un producto que le permitÃa a los clientes que quisieran un auto de esa categorÃa acceder a un diseño personalizado unidad por unidad.
La diferenciación, usada como estrategia competitiva, es fundamental en esta parte de la historia de las empresas y los mercados. Con ella se busca un posicionamiento que sea cada vez mejor, relativo al propio desarrollo y a los competidores.
Dentro de esta estrategia, existe la necesidad de saber en qué deben diferenciarse las empresas. Para ello es necesario conocer quiénes son los clientes y los prospectos de clientes a los que deberán comunicar el valor que permita acceder al posicionamiento deseado. Es decir: Segmentar.
El concepto CRM volvió nacer con las necesidades de atender a la expansión en un marco hiper competitivo y con clientes cada vez más expertos. Cierto es que por sà solo no valdrÃa mucho más que un software de procesamiento de texto. El verdadero valor de un CRM se lo dan los usuarios. Las empresas que tienen claro los objetivos y que pueden plasmarlo en un desarrollo de la tecnologÃa de la información. Un mecanismo escalable que posibilite encastrar piezas en función y en torno a la estrategia y no como ocurrió con los primeros sistemas, amoldar la estrategia a los paquetes cerrados llamados CRM.
CRM no es un software. No es un hardware. CRM es un concepto de gerenciamiento que sin él hoy las empresas claudicarÃan en el intento de relacionarse con sus clientes, debiendo recurrir a una oferta indiferenciadada de productos / servicios.
El concepto CRM no sólo permite acceder a manejar la oferta de productos / servicios a la cartera de clientes y prospectos, sino que también ofrece potencial para establecer criterios de compra de insumos o tercerizaciones enfocando, de una manera muy sencilla, a una integración vertical formando una nueva cadena de valor ampliada, integrando a los proveedores como socios estratégicos y a los clientes como “diseñadores” de nuevos productos / servicios.
Como se verá el gerenciamiento de las relaciones con los clientes no tiene un lÃmite estrictamente informático, sino que la informática colabora en un mejor aprovechamiento del concepto CRM. El relevamiento previo, la recopilación de datos estratégicos desde el ápice estrategico organizacional hasta la misma base de la organización en contacto con los clientes deberÃan participar del diseño de un CRM funcional y productivo que responda a intereses del negocio.
Pongámoslo en estos términos: Una pequeña empresa que se dedica a la limpieza de vidrieras de locales comerciales y posee unos 40 clientes, sólo necesitarÃa el sistema Office de Windows para manejar esta cartera con todos los datos necesarios para desarrollar su actividad. Es decir podrÃa hacer un gerenciamiento de las relaciones con los clientes con un sistema genérico. Lo importante es el criterio con que se arme este gerenciamiento. Invertir miles de pesos para comprar un sistema (mal llamado) CRM serÃa un desperdicio.
En cambio una empresa de telefonÃa móvil, deberÃa contar con un poderoso equipo de soft y hard para llevar adelante la gestión dada la magnitud de datos que maneja.
Aquà también es importante el criterio con que se desarrolle la estrategia de la administración de la relación con el cliente.
Ahora bien.
¿Sólo es necesario contar con datos? La respuesta es, no. Lo necesario es el conocimiento.
La estrategia de desarrollo de productos / servicios tiene que estar vinculada con una correcta transformación de datos en información y luego esta en conocimiento.
Por ejemplo: Una vez recibà un llamado de una compañÃa de telefonÃa móvil muy importante de la Argentina. Es una empresa de las que está posicionada como pionera en tecnologÃa y por ello es sencillo presuponer que uno como cliente está dentro del nicho que mas le conviene. Esta empresa es mi proveedora de telefonÃa móvil desde hace más de dos años. En aquella llamada, a mi teléfono de red, me dijeron que me han seleccionado para un plan de servicio con caracterÃsticas diferenciales. Antes de terminar de desarrollar el speach fue que interrumpà e hice dos preguntas inevitables:
• ¿Ud me está llamando de ………….. o de un agencia oficial?
• Directamente de ……………….
• ¿Ud sabe que ya soy cliente desde hace más de dos años?
• Perdón, no lo sabÃamos. Que tenga buenas tardes.
¿Esta empresa posee un CRM? Claro que sÃ. A lo sumo está mal diseñado o mal operado por quién aplica el criterio de gestión de la estrategia de oferta de servicio un "nuevo segmento".
A nadie se le escaparÃa la conclusión sobre la perdida de posicionamiento que esta empresa sufrió al menos en un cliente. Parece ser que esta empresa tendrÃa evaluada esta pérdida, dentro de los costos de riesgo de la gestión, que será análisis en otro escenario.
No sólo es necesario tener un correcto gerenciamiento de la relación con los clientes, sino que además habrÃa que conocer más sobre los clientes. Asà como los pataconeros tenÃan un perfil de cada persona a la que le concedÃa su confianza, porque en esa acción se jugaba su reputación, las empresas hoy deberÃan tener un sistema de construcción de perfiles casi “just in time” para permitirse la reacción inmediata para armar estrategias predictivas anticipándose a la expresión de la necesidad por los clientes.
En otras palabras: Saber de anticipadamente qué producto o servicio estará necesitando el cliente.
MinerÃa lejos de los túneles
Para la construcción de perfiles de clientes y hasta la atomización de estos perfiles se usa lo que se llama minerÃa de datos o el Datamining. Es un proceso de descubrimiento de los patrones, perfiles y tendencias significativas a través del análisis de los datos, mediante el uso de tecnologÃas de reconocimiento de patrones y técnicas estadÃsticas, probabilÃsticas y matemáticas.
Lo mismo que el CRM, fijémonos que la tecnologÃa es un medio al igual que las estadÃsticas y las matemáticas. Es decir, el criterio de cómo y donde buscar estas tendencias es muy importante. Ese conocimiento se construye desde los lugares más estratégicos de toda organización y se encuentran en una gran base que contiene datos y asà como los mineros dentro de una veta de oro, se debe buscar cuidadosamente para descubrir el tesoro.
La minerÃa de datos es dinámica y aplica métodos cientÃficos de análisis partiendo de cada criterio de negocio.
No podrÃa desarrollarse un producto llamado Datamining ni un producto llamado CRM como los pataconeros no pudieron desarrollar un sistema de préstamo de confianza para un grupo de personas. Cada quién tenÃa y tiene su propio perfil.
La aplicación de herramientas tecnológicas es mucho más necesaria de lo que creemos o intuimos. PodrÃamos sacar una rueda de nuestro auto con una llave inglesa o podrÃamos armar una exquisita cena con pocos ingredientes.
Para un CRM y una minerÃa de datos es importante contar con la herramienta correcta y muy buena creatividad para encontrar el equilibrio que apunte a un desarrollo de negocios con palanca en uno de los activos más importantes de las empresas: Los Clientes.
La creatividad en el manejo de la información no es un paradigma emergente del mundo de los negocios, como tampoco lo es la búsqueda de herramientas pertinentes, pero a la vez es necesario la función multidiciplinaria para encontrar ese equilibrio que deberÃa existir entre: Negocio - Creatividad - Herramientas.
A pocos dÃas de haber comenzado el año, la mayorÃa de las empresas tendrán ya listo su presupuesto para este 2005 y definido los objetivos a alcanzar. Habrá en ese plan, proyectos y metas más o menos desafiantes, establecidas según sea el panorama económico, los recursos disponiblesÂ… o lo que sus directivos crean posible alcanzar.
What is going on in these years it may be unique: democratically many countries decided to join same ideas and standards. Not considering the final result, a first aim has already reached: we managed to set a common objective.
Desde hace ya varios años, aparecieron en el mercado empresas o consultoras que se dedicaron a realizar la gestión de cobranza de los créditos que un tercero tenÃa a su favor en virtud de la actividad que éste desarrollaba.
Las compañÃas han dejado de entender a la capacitación como una simple sumatoria de cursos. Ahora, este tema ha cobrado un carácter estratégico que se alinea con los objetivos del negocio.
South Bend, Indiana – Peter Baranay, presidente de Abro Industries Inc., se encuentra parado frente al “muro de la vergüenza”, donde figuran docenas de producto falsos de Abro que se confiscaron en el extranjero.
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