South Bend, Indiana – Peter Baranay, presidente de Abro Industries Inc., se encuentra parado frente al “muro de la vergüenza”, donde figuran docenas de producto falsos de Abro que se confiscaron en el extranjero.
Los artÃculos, expuestos en el sótano de la sede de la compañÃa, son en su mayorÃa copias casi exactas con diferencias mÃnimas. Algunos tienen una marca distinta, por ejemplo, Ambro, Arbo o Abra en lugar de Abro. Otros usan la marca Abro pero en productos que la compañÃa no fabrica. “Todo esto es piraterÃa de la más común”, señala Baranay. “Pero Hunan Magic la ha elevado a otro nivel”.
La disputa de dos años con Hunan Magic Power Indutrial Co. representa un nuevo giro en las crónicas de piraterÃa internacional de marcas. Hunan Magic no sólo copia algunos de los pegamentos, cintas y paños. La empresa actúa como si fuera Abro Industries. “Se trata de un intento de robo de identidad a nivel corporativo”, insiste Baranay con rabia.
La compañÃa china, con sede en la ciudad de Liuyang, en la provincia de Hunan, promociona y vende más de 40 productos “Abro2 por todo el mundo, desde superpegamentos hasta sellador de silicio en réplicas exactas de los embalajes de Abro. El dueño de Hunan Magic, Yuan Hongwei, tiene el logo de Abro en su propia tarjeta de presentación. Habla de su empresa como la verdadera Abro y aconseja a los clientes que se alejen de los falsificadores.
Abro Industries, con sólo 24 empleados y sin ventas en Estados Unidos, contrató a docenas de abogados e investigadores, presentó una demanda contra Hunan Magic y logró que las autoridades lleven a cabo redadas en los Emiratos Ã?rabes Unidos y otros paÃses, lo que les ha costado ese año más de US$ 600.000, dice Baranay.
Desde su sede en Indiana, Abro vende la clase de productos (como “antigoteo” para los radiadores de autos, plástico para rellenar abolladuras, cinta adhesiva especial para parabrisas rotos) usados en los paÃses pobres. Su producto más vendido es un tubo de silicio que crea piezas de unión de todos los tamaños y formas.
Baranay, que tiene 52 años y el pelo canoso, se hizo cargo de Abro en 1980 y hoy es dueño de todas las acciones de la compañÃa. Las ventas anuales, que se reparten en más de 130 paÃses, alcanzarán este año casi US$ 100 millones, frente a US$ 6 millones cuando Baranay se hizo cargo. Pero los productos falsos, dice, le cuestan a Abro al menos US$ 10 millones al año en ventas no realizadas, una cifra que sorprende a Baranay, si uno piensa que la empresa no fabrica productos de consumo muy vistosos. “Encontramos cintas, pegamentos y pinturas de spray que se venden en el tercer mundo”, dice. “Vaya usted a saber”.
Hunan Magic no piensa que deba pedir disculpas por su disputa con Abro. La empresa china cree que tiene too el derecho a hacer o que está haciendo. El abogado de la compañÃa Peng Jianju dijo en una entrevista que es una “casualidad” que sus productos llamados Abro sean idénticos a las versiones estadounidenses.
Jianju dice que Hunan Magic desarrolló su propia marca Abro en 1966 y que sólo hace un año que se inició la disputa con Abro Industries. Hunan Magic sigue tratando de adjudicarse los derechos de la marca en China, señala. Yuan, presidente de la compañÃa, no quiso ser entrevistado para hablar de la disputa.
Abro diseña y distribuye sus productos, pero subcontrata la fabricación a otras compañÃas estadounidenses. La firma fue fundada en los años 30 y la marca Abro data de los 70. La empresa es rentable debido a sus grandes volúmenes y su importante cuota de mercado en muchos paÃses. En Pakistán, el nombre genérico para cinta adhesiva es “Abro”.
“Nuestra supervivencia depende de la fuerza de nuestra marca”, dice Baranay.
Los primeros piratas de Abro aparecieron más o menos en 2000 en India, TurquÃa y algunas partes de la ex Unión Soviética. Tomar medidas en contra de la piraterÃa demostró se relativamente fácil. Los investigadores de Abro siguieron las pistas de las fabricas de imitaciones y las autoridades locales procesaron a los falsificadores.
Parte del problema con Hunan Magic es que el estrafalario sistema legal chino dificulta la posibilidad de enjuiciar a los imitadores. Además las autoridades locales son renuentes a causarle dificultades a las compañÃas chinas que en conjunto exportan cerca de US$ 20.000 millones por año en productos falsificados.
Hace unos meses, Josette Shimer, la principal representante comercial en China del gobierno de George W. Bush, se enteró de los problemas de Abro y decidió invitar a Baranay a participar en una misión comercial en PekÃn. “Me encontraba ante una pequeña compañÃa que habÃa dado todos los pasos correctos, y aun asà sus problemas evidenciaban todo lo que está mal en el sistema chino”, dice Siner.
Mientras viajaba con Shiner en julio, Baranay obtuvo una audiencia con funcionarios de alto rango en el Ministerio de Comercio chino y la oficina nacional de patentes. En apenas unas semanas, la oficina china de patentes falló en contra de Hunan Magic por intentar adjudicarse los derechos de marca para ciertos pegamentos de Abro. Hunan Magic apelo la decisión.
El mes pasado Abro presentó una demanda contra Hunan Magic por violar su marca y reclama US$ 600.000 en daños y perjuicios. Pero aunque Abro se salga con la suya, Baranay aún tiene nuevas batallas que librar, ya que están apareciendo nuevos falsificadores en América Latina y otras partes del mundo. Actualmente, la compañÃa tiene en nómina más abogados que empleados.