Las microfinanzas crecen en la región, pero en forma despareja.
Año a año crece la cantidad de personas que se incorpora al mercado financiero y laboral a través de este instrumento. Las entidades especializadas enfrentan el desafío de sumar nuevos clientes con una tasa ajustada y sin descuidar la gestión del riesgo. Se incorporan más bancos y tecnología.
El desarrollo de las microfinanzas en América latina es heterogéneo y está muy ligado a la evolución de la economía, la cultura de endeudamiento, la bancarización de la población, el nivel de empleo y la dinámica emprendedora.
La cartera bruta en la región (y el Caribe) roza los US$ 23.000 millones, con 14,3 millones de prestatarios activos, 473 entidades y un saldo promedio de créditos de 1.024,4 dólares, según datos relevados por MixMarket en 2010.
Perú es el país más avanzado en el sector, con más de 7 mil millones de dólares en préstamos otorgados, seguido por Colombia y Bolivia, con US$ 4.392 millones y US$ 2.280 millones, respectivamente. Si se mide el mercado por la cantidad de prestatario activos, encabeza el ranking México, con 4,6 millones de tomadores de créditos, y más lejos aparecen Perú y Colombia.
Otros países, que por las características socioeconómicas de la población debería impulsar el sistema, están más rezagados en esta alternativa de financiación, como Argentina, Panamá y Costa Rica. En ellos, el potencial para desarrollar el mercado de microcréditos es enorme.
“La dinámica del sector microfinanciero es muy cambiante. Su desarrollo depende de la regulación impuesta por cada gobierno y por la alineación de las políticas públicas, con las de los organismos de cooperación y instituciones privadas reguladas y no reguladas”, analiza Rolando Virreira Centellas, consultor internacional en microfinanzas, desde Bolivia, donde la mora no alcanza al 2%.
Un crecimiento desparejo
“Si bien observamos disparidades entre países, la industria microfinanciera en la región sigue creciendo y parece que regresará a niveles de crecimiento previos a la crisis financiera global”, estimó la responsable del estudio del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), Paola Pedroza, en el marco del Foro Interamericano de la Microempresa (Foromic 2011) realizado en Costa Rica.
La institución financiera también advierte que a pesar de los buenos resultados globales y el crecimiento económico regional, la penetración de esta industria en la región es desigual. En países como Bolivia, Nicaragua, Perú y México supera el 30% de la cartera financiera; mientras que en Paraguay, Argentina, Panamá y Brasil representa menos de 10%. Perú y Bolivia son los países con las condiciones más favorables para las microfinanzas en el ranking mundial, en el que destacan también Pakistán, Kenia, El Salvador, Colombia, Ecuador, México, Panamá y Paraguay.
Poco crédito, mucho trabajo
En América latina en particular, las micro y pequeñas empresas proveen del 50 al 70% del empleo formal. Sin embargo, la mayor parte del crédito en la región fue históricamente para las grandes compañías. Esta realidad comenzó a cambiar con la aparición de los microcréditos. El promedio de un préstamo a través de esta modalidad se ubica en la región en US$ 1.216, con una tasa de interés de 30,7%.
Para Gaby Cárdenas Quezada, de la financiera Edyficar de Perú, el reto actual de las microfinanzas peruanas, como sucede en todos los sectores, es ser muy competitivo. “La entrada de los bancos al segmento y las recientes adquisiciones por inversionistas especializados, eleva el esfuerzo”. Su compañía de microfinanzas operaba sólo en tres regiones del Perú (Lima, Arequipa y Trujillo) cuando fue creada en 1997. Ahora, tiene 110 puntos de atención entre oficinas propias y locales compartidos con el Banco de la Nación del Perú.
La ejecutiva de la financiera remarca que la alta competencia a nivel de montos, eleva el riesgo de sobreendeudamiento, por eso, el objetivo es la búsqueda de segmentos de mercado no atendidos. “El sector rural, por temas geográficos y climáticos sobre todo no estuvo en el foco, por eso deberán evaluarse algunas coberturas para minimizar el riesgo, además de la aplicación de la metodología adecuada”, evalúa Cárdenas Quezada. Otro de los retos, a su entender, es la eficiencia operativa: “Tenemos que reinventarnos para llegar más lejos y a menor costo, la inversión en tecnología será uno de los factores a considerar para cumplir con éste objetivo”.
Equilibrio de costos y riesgos
El potencial del negocio en Chile es aún más grande. El Banco Estado Micro Empresas estima que cerca del 50% de los casi 1,4 millones de microempresarios (formales e informales) que existen en el país son bancarizables. El monto promedio de las instituciones nacionales asciende a US$ 4.000, mientras que las del BEME rondan los US$ 7.000. Rubén Enrique Arias Zamora, ejecutivo de Banco Estado, observa el mercado regional hacia el futuro: “De no mediar una crisis financiera a nivel mundial, hay muchas posibilidades que en los próximos años comencemos a ver más instituciones financieras trabajando con los microempresarios”.
La Argentina está entre los países que todavía tienen un enorme terreno fértil para desarrollar las microfinanzas. Existe una red nacional de instituciones de microcrédito (RADIM), con algunas carteras muy activas para individuos, grupos solidarios y bancos comunales. Una de ellas es Provincia Microempresas, la filial del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que utiliza el modelo de downscalling, para aprovechar su red de más de 450 sucursales. Ya se instalaron en 61 de ellas, con 22.500 clientes y US$ 37,5 millones otorgados en créditos por un monto promedio de US$ 1670. “El nivel de morosidad, por debajo del 2%, es un tema de permanente atención, con foco en la prevención y acciones sobre mora temprana, no obstante no tuvimos focos de riesgo sistémicos originados en la industria, es decir que mayores niveles de informalidad no se tradujeron en mayores incumplimientos”, sostiene el licenciado Rodrigo Baluk, asesor de Presidencia y Directorio de la entidad.
- En América latina, el promedio de un micropréstamo es de US$ 1.216 con una tasa de interés de 30,7%. La cartera total suma uS$ 23.000 millones.
- Perú y Bolivia son los países con las condiciones más favorables para las microfinanzas en el ranking mundial. Junto con México, los microcréditos representan el 30% de la cartera total de cada país.
- En Argentina, Brasil y Paraguay, la participación del microcrédito aún está lejos del 10% del total.
- En la región ya hay 473 entidades especializadas y 14,3 millones de personas conforman la cartera activa del microfinanciamiento.