El sistema financiero latinoamericano se encuentra en condiciones muy favorables para enfrentar la nueva crisis internacional. Según el economista jefe del Banco Mundial, Augusto de la Torre, los esquemas de regulación y supervisión le permiten a la banca contar con “buenos amortiguadores” ante la nueva desaceleración de la economía en el ámbito global.
En una entrevista exclusiva con Credit Performance desde su oficina en Washington, el economista del Banco Mundial destacó la solidez del sector financiero, pero al mismo advirtió que el tamaño todavía es pequeño: “Se avanzó mucho en los últimos años en la inclusión de gente de bajos recursos, que ahora tiene acceso a servicios financieros. Pero el crédito sigue muy direccionado al consumo y es escaso el financiamiento de largo plazo”.
Éstos fueron los principales pasajes del diálogo con este funcionario, que antes de recalar en el Banco Mundial pasó por el FMI y por el Banco Central de Ecuador:
Credit Performance: ¿Cómo evalúa la salud del sistema financiero en América Latina, en medio de una nueva crisis internacional?
Augusto de la Torre: Es indudable que los sistemas financieros de la región, que estuvieron sujetos a muchas crisis, ahora están en una situación de mucha mayor robustez. Digamos que hasta comienzos de los años 2000, sufrían las crisis en términos muy costosos, tanto desde el punto de vista del bienestar, la distribución del ingreso y el crecimiento. Pero, desde entonces, un proceso de modernización de la regulación y la supervisión, y el aprendizaje a través del dolor, han hecho que América latina desarrolle sistemas financieros que lucen más robustos en comparación con el resto del mundo. Aparecen con más amortiguadores para enfrentar los embates que hoy provienen de los mercados desarrollados.
CP: ¿Cuáles son los indicadores concretos que tienen en cuenta para llegar a esa conclusión?
AT: Un informe que estamos elaborando concluye que los sistemas financieros medidos por la calidad y cantidad de capital, las provisiones ante incobrables, los índices de liquidez y la rentabilidad se ven mucho mejor posicionados que el promedio del planeta.
CP:¿Qué rol les asigna a los bancos desde el punto de vista de la generación de crecimiento y desarrollo económico en la región?
AT: En primer lugar, si bien los bancos siguen teniendo un rol clave en las economías, han aparecido otros jugadores que cobran relevancia. Ahora hay fondos mutuales, fondos de pensiones, compañías de seguros y entidades de microfinanzas, por ejemplo, que muestran a las claras la diversificación del sistema. Significa que hay más jugadores y más servicios que están a disposición de la gente. Se han hecho muchos progresos en lo que respecta al acceso del público a los mercados financieros. En la última década, la mayoría de la gente –aun siendo pobre– consiguió acceder a una cuenta bancaria, a la posibilidad de depositar sus ahorros. La revolución de las microfinanzas tiene un lugar muy importante en la región. Se avanzó mucho, a tal punto que en Chile es posible conseguir un crédito hipotecario para financiar la compra de una vivienda a 30 años y con tasa de interés fija, como en Estaos Unidos. Hay más coberturas disponibles para la vejez. Pero a pesar de estos adelantos, muchos aspectos muestran un sistema que sigue rezagado.
CP: ¿Cuáles serían esas asignaturas pendientes para la banca en el ámbito regional?
AT: Todavía nuestros sistemas bancarios son pequeños, el crédito al sector privado tiende a ser caro y escaso. Además, el sesgo de nuestro sistema crediticio fue a favor del consumo, tenemos un profundo sesgo pro consumo, entonces han proliferado las tarjetas de crédito, los préstamos para automóviles, en lugar del crédito para la producción. El crédito para las empresas pequeñas y medianas se ha ido rezagando frente al crédito al consumo y, con excepción de Chile y algún otro país como Colombia, nuestros sistemas de financiamiento para la vivienda siguen siendo muy pobres. La gente tiene que ahorrar por su propia cuenta para poder construirse su propia casa. Entonces, hay un rezago en el ámbito bancario y crediticio que es clarísimo, que hay que entender y que hay que superar.
CP: ¿En qué medida considera que los sistemas financieros colaboran para mejorar la calidad de vida en la región?
AT: Yo diría que de manera un poco asimétrica. Donde la banca ha hecho mayor contribución al bienestar de la población es por el lado del manejo de servicios de pago y de servicios de ahorro. Cada vez más, la gente pobre puede hacer transacciones financieras usando su celular o utilizando un ATM (cajero automático). También en lo que respecta a la aparición de microservicios, como el caso de los microseguros para la muerte de un familiar.
Empiezan a aparecer una serie de este tipo de servicios de ahorros, de pagos, que hace que la gente de menores recursos se vaya integrando a la economía. Ahí ha habido un progreso importante. Sin embargo, por el lado del crédito y de otro tipo de servicios hay grandes baches. En América latina ha sido muy difícil generar crédito a largo plazo, el financiamiento a largo plazo de vivienda, de inversión para infraestructura o financiar grandes créditos empresariales. Las empresas que se financian a plazos largos lo hacen directamente accediendo a mercados internacionales. No logramos dar una respuesta adecuada desde nuestros propios mercados. La poca profundidad de la mayoría de los mercados accionarios y de deuda es un tema pendiente de debate en la región.
Crédito al consumo versus inversión
El crédito tuvo un fuerte impulso en la región en la última década, pero no se trata de un proceso parejo. Augusto de la Torre remarca que la expansión ha sido mucho más vigorosa a la hora de financiar el consumo, en detrimento de la inversión de largo plazo.
“Por eso, la conexión entre crédito y crecimiento en la región no es tan fuerte como uno podría esperar”. “El sesgo pro consumo –agrega– hace que las conexiones entre crédito y crecimiento sean menos fuertes.”
De acuerdo con el funcionario del Banco Mundial, el problema no residiría exclusivamente en la actitud cortoplacista del sistema financiero, sino en el hecho de que “no hay suficientes proyectos de crecimiento empresarial que atraigan crédito. Entonces –concluye–, tal vez el problema está en la capacidad de hacer buenos proyectos”.
Perfil
- Augusto de la Torre trabaja desde octubre de 1997 en el Banco Mundial.
- Antes de su actual cargo de economista jefe para América latina y el Caribe fue asesor principal del Departamento de Sistemas Financieros.
- Entre 1993 y 1996 dirigió el Banco Central de Ecuador. Y de 1986 a 1992 fue economista en el FMI.
- En noviembre de 1996 fue elegido por la revista Euromoney como “Mejor gestor de Banco Central latino”.
- Tiene estudios de Maestría y Doctorado en Economía en la Universidad Notre Dame, y de Licenciatura en Filosofía en la Universidad Católica de Ecuador.